Opinión
Por: Mario Javier Sánchez de la Torre
26 de octubre de 2017

    Hoy finaliza la que puede considerarse la semana más nefasta para el medio político de México, tanto del siglo pasado, como lo que va del presente y expectante año 2000. El motivo, de todos conocido, la corrupción que permea a la mayor parte de los integrantes de la administración pública nacional, más no de lo que se puede considerar la política mexicana.

     La separación señalada se debe y seguramente estará de acuerdo estimado lector, a qué la importante y difícil actividad de gobernar un municipio, una entidad federativa o un país, debe contar con administradores y políticos, la mayor parte de los que en este país, cobran por estar fingiendo que “trabajan” en favor de los mexicanos y del país, solo se han dedicado a robar, así con todas sus letras: robar.

    Acción que lamentablemente para México y los mexicanos ha sido el común denominador de los principales partidos políticos que existen y “funcionan” en la actualidad en todo el territorio nacional. Pues como todos conocemos, durante los primeros 70 años del México posrevolucionario cuando solamente operó el Partido Revolucionario Institucional (PRI), y algunos otros más, pero en forma muy reducida, la corrupción existente por razones obvias se le adjudicaron al PRI. Pero con el paso de los años y el fortalecimiento de la “democracia en México”, en el año 2000 se llegó a la tan anhelada alternancia, la que ha demostrado tanto en la Presidencia de la República, como en el gobierno de la Ciudad de México y varios estados del país, que todos los nefastos personajes que han salido de las filas tanto de Acción Nacional (PAN), de la Revolución Democrática (PRD), del Trabajo (PT), del Verde Ecologista de México (PVEM), principalmente, han demostrado ser tan corruptos como lo fueron los del partido tricolor en su época del llamado “partido aplanadora”. Por lo que la decepción de los mexicanos ha sido muy lastimosamente grande, al grado de ya no saber cuál de estos partidos puede ser el mejor, no, solamente tratar de averiguar cuál es el menos peor.

    Actitud de la partidocracia mexicana, que nos ha llevado a vivir lo que estamos presenciando en estos días los mexicanos: el que la nación no tenga un Procurador General de la República (PGR), un tan peleado y esperado Fiscal Anticorrupción (Sistema Nacional Anticorrupción) y para cerrar como se dice “con broche de oro la semana”, también carecer de un titular en la importante Fiscalía Especializada en Atención de Delitos Electorales (FEPADE).

    Como se conoce, el Sistema Nacional Anticorrupción (SNA) estuvo detenido durante largos meses en el Congreso de la Unión debido al no interés del Gobierno Federal para que se llegará a su aprobación. La razón es obvia. Posteriormente cuando se tuvo que aprobar por las presiones a nivel nacional e internacional, se trató de poner un titular de este flamante SNA, favorable a sus intereses. Para lo cual no le importó al gobierno federal sacrificar a un excelente abogado, acción muy normal en la actividad gubernamental mexicana. Y como resultado ahora tenemos que aguantarnos con lo que expresó el presidente Enrique Peña Nieto, más o manos así, que para nombrar al titular de tan importante Sistema y el nombramiento no se vea contaminado con las presiones políticas del proceso electoral que está en funcionamiento, éste se haga hasta que haya pasado la próxima importante elección. Situación que se presta a todo tipo de especulación, por el tiempo político en que pretende se dé el nombramiento, que será prácticamente durante los últimos meses del desprestigiado periodo de gobierno de Peña Nieto.

    En cuanto al fiscal de la FEPADE destituido por el actual encargado del despacho de la PGR, Alberto Elías Beltrán, la remoción hasta el momento parece que está dentro de la legalidad. Aunque por la forma en que se dio y lo más importante, el motivo, además de la estúpida declaración del encargado de la PGR en el sentido de que no recibió la instrucción desde Los Pinos. Ha provocado que los partidos de oposición del Senado de la República, haciendo uso de la ley, se opongan a esta sospechosa remoción y estén tratando de anularla, pues todo indica que el trabajo que estaba haciendo no solamente inculpa al presunto corrupto ex titular de Petróleos Mexicanos (PEMX), el cachorrazo de la revolución Emilio Lozoya Austin, sino que por la época en que sucedieron los hechos, puede ser que también sea salpicado Enrique Peña Nieto.

    Como puede apreciarse tanto en el caso del titular de la PGR, del SNA y de la FEPADE, los obstáculos se deben a actos de corrupción, en un caso el diluir los hechos sucedidos y en los otros dos, el tener en los cargos a personajes afines a los intereses del grupo en el poder para que les cuiden la salida de la tarea gubernamental, en el caso de que no puedan ganar la Presidencia de la República, situación que es muy posible que suceda. Usted que OPINA estimado lector. Hasta el lunes. noti-sigloxxi@nullhormail.com (Fech. Púb. Vier. 27.octubre-17)