A Arturo Bermúdez se le podría complicar el tiempo de su estadía en el reclusorio de Pacho Viejo, al grado de parecer pecata minuta el asunto por el que ahora está en reclusión. En efecto, González Pérez, presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), señala que Bermúdez “no está exento de que el ministerio público investigue el conocimiento que tuvo en las desapariciones forzadas. No solamente por una conducta sino también por omisiones se pueden fincar responsabilidades”. A bermúdez lo persigue una posible acusación por desaparición forzada (5 jóvenes de Tierra Blanca, 3 en Papantla, entre otras), y no parece descabellada pues de 81 casos de desaparición, 22 fueron cometidas por policías “permitidas, toleradas o por instrucción”. En esas circunstancias parece que el vómito negro no sería suficiente para salir en libertad.