La profesora Gordillo permanecerá por algún tiempo más internada en el hospital particular en donde transcurren sus días como reo deformal prisión bajo pretexto de las enfermedades que padece, es una carga económicamente onerosa, adicional a los jugosos estipendios de su abogado defensor, Marco Antonio del Toro, quien por cierto también defiende a Duarte de Ochoa. Son lujos permitidos por la bonanza económica de la maestra, imposibles para una maestra de escuela con ingresos mensuales fijos, pero muy viables para una lideresa sindical mexicana cuyo patrimonio se calcula en muchos millones de pesos. Como sea, en esa condición lleva ya cinco años, desde febrero de 2013 y aunque ya libró dos delitos aún le pesa el de delincuencia organizada, va por menos. Y Duarte apenas empieza.