Informe Rojo
Por: Mussio Cárdenas
16 de octubre de 2017
* A Tarek le imputan 23 mil millones  * El Cisne y los medios fantasma  * Ursúa: peculado en CAEV  * Le compran llantas a una unidad rentada  * Theurel: nuevo proyecto televisivo  * Anilú: la apretarán cuando quiera ser senadora  * Los votos del Panal y Movimiento Ciudadano  * CMAS: ¿a qué candidato financió?

Tan filosa la uña de Tarek como la del Cisne, y no caen. Imputados de un saqueo de 30 mil millones, algo del descomunal atraco del duartismo, ni se inmutan, librando el desafuero, el juicio, el riesgo de ir a prisión. Gracias al PRI, son impunes.

Son la escoria intocable. Son, con otros duartistas, la runfla que se atrinchera en San Lázaro para burlar al fiscal de Veracruz, el chef Jorge Winckler Ortiz, que entre la paella y la justicia, le sale mejor la paella.

Uno, Antonio Tarek Abdalá Saad, diputado federal por Cosamaloapan, tenía la misión de concentrar los dineros del gobierno de Veracruz, la millonada de origen federal, ignorar los fines para los que se les etiquetó, aplicar la “licuadora” financiera y desviarlos. Fue clave el tesorero de Javier Duarte en la trama del saqueo.

Otro, Alberto Silva Ramos, legislador por Tuxpan, que responde al apelativo de Cisne o El Pato, dividía su miserable vida política en tres tiempos: el Twitter, la juerga y la entrega de millones a medios lacayos y a empresas fantasma desde la Coordinación de Comunicación Social.

A sus hijos, el PRI los encubre. Bajo su sombra, su complicidad, su silencio, el desafuero solicitado por Winckler no pegó, diluidas las ansias de justicia de esos 8 millones de jarochos que mínimo quieren ver a la pandilla duartista pagar con cárcel y más que arrancarles la piel, habría que extirparles algo de la entraña y mucho de lo que le robaron a Veracruz. 

Una treta genial los salvó, la del titular de la Comisión Instructora, Ricardo Ramírez Nieto, cuyo alegato se centró en las omisiones del fiscal, al tiempo que Winckler lo encaraba de frente, aduciendo que ese no es requisito para imputarles el cargo por meterle la mano a las arcas públicas.

Y evitó el desafuero.

Ramírez Nieto y el PRI saben que los bribones son eso: bribones. Si hay lodo, ahí están. Si hay chiquero, igual.

Literalmente, el PRI fue cómplice de Javier Duarte, y si está tras las rejas es por su incontrolable lengua, el vértigo del poder, que lo llevó a expresar que tener agarrado a Peña Nieto de donde se manifiesta la virilidad. Ahí se jodió.

Historia para Netflix, la del PRI y el duartismo.

Le dispensó la quiebra financiera, siendo omiso ante los 80 mil millones de pesos que el ex gobernador desvió del erario; o los fondos federales que simulaba devolver al gobierno federal, obligado por la Auditoría Superior de la Federación, y que volvía a tomar antes de llegar a su banco de destino; o los recursos para áreas de seguridad y salud, de los que nadie volvió a saber.

Calló el PRI cuando el baño de sangre comenzaba a inundar Veracruz, siendo Fidel Herrera gobernador y los zetas se erigían como el cártel oficial. Eran los días en que se instruía a dueños de medios de comunicación a ocultar el nombre de grupo delincuencial, cuando decía Fidel que no sabía de zetas pero sí de marionetas, y su secretario de Gobierno, Reynaldo Escobar, trivializaba conque sólo sabía de las zetas del abecedario.

Con ellos arrancó la historia sangrienta de Veracruz. Y el PRI en silencio.

Llegó Javier Duarte. Lo impuso Fidel Herrera. Y la pesadilla fue peor. Y el PRI en silencio.

Aquello no fue un gobierno, fue un cártel. Traficaban los malosos, secuestraban, extorsionaban, sus sicarios arrancando la vida de buenos y rivales, de mujeres y ancianos, de niños que apenas comenzaban a vivir. Y el PRI en silencio.

Su policía llegó a levantar, a torturar, a matar. Dejó de ser solución y se volvió parte del cáncer. Asesinaron al cantante Gibrán, montando un sketch para hacerlo pasar como criminal. Levantaron policías en Úrsulo Galván, de los que no se volvió a saber. Se llevaron a cinco jóvenes en Tierra Blanca, y sólo se ha podido comprobar que uno murió; presuntamente el ácido los cocinó. Y el PRI en silencio.

19 periodistas fueron asesinados, y luego enlodados por el aparato de justicia duartista, criminalizándolos, desviando las investigaciones, reacio el aparato judicial a admitir que los mataron por su trabajo, por ejercer su libertad de expresión. Y el PRI en silencio.

Hoy, el PRI salva a Tarek y al Cisne.

Por las manos de Tarek pasaron los mil millones de pesos que Javier Duarte ofreció al PRI, llevados en cajas de huevo, trasladados en un helicóptero oficial a un edificio de la Ciudad de México.

Hoy Tarek libra el desafuero para no enfrentar un juicio por el desvío de 23 mil millones de pesos, derivado de su operación financiera en los días en que era tesorero de Javier Duarte.

Hay contra el diputado por Cosamaloapan más denuncias. En un reporte de la Contraloría del gobierno de Veracruz admite que 315 millones de pesos sí se desviaron hacia tareas del propio gobierno, que se tomaron recursos de salud y seguridad.

Una más. Es por los desvíos en el DIF, cuando Karime Macías era presidenta y él, Tarek Abdalá, tesorero. Se trata de 41 millones de pesos sin justificar, pagando a empresas fantasma. Ellas son, Grupo Balcano, Pefraco, Ravsan Servicios Múltiples, Abastecedora Romcru, Centro de Recursos de Negocios Cerene y Anzara. Algunas de ellas también aparecen como proveedoras de otras dependencias como Sedesol estatal y la Coordinación de Comunicación Social.

Al Cisne Silva le resulta responsabilidad por sus correrías como vocero de Javier Duarte, su impulsor.

Sólo en el último año del gordobés pagó 2 mil millones de pesos a la prensa duartista… y a empresas fantasma.

Son 2 mil 140 millones de pesos, y entre ellas la prensa que aplaudía a Javier Duarte, que callaba ante la debacle financiera, la quiebra, el saqueo a las arcas.

Una sola, Comercializadora AD Puebla, según información del periodista Ignacio Carvajal en Blog Expediente, se embolsó 161 millones 014 mil 579 pesos con 10 centavos. Y “no cuenta con referencias sobre sus operaciones en internet”.

Ahí los Robles y sus medios —Diario del Istmo e Impresora Robles—, El Dictamen, los Heraldos de los Sánchez Macías, Diario de Xalapa; la ex secretaria de Protección Civil del duartismo, Yolanda Gutiérrez Carlín, dueña de Política, cuya edición impresa ya no circula, del círculo del senador priista Héctor Yunes Landa, y hoy ligada a Morena.

Y un pull que acaparó más de mil 400 millones de pesos sólo en 2016: Comercializadora SM, 84 millones 119 mil 578.60 pesos; Construcciones Cehya, 71 millones 957 mil 341; Constructora Haguen, 69 millones 852 mil 118; Comercializadora Alcon, 65 millones 502 mil 298; Edificaciones Tatsumi, 64 millones 980 mil 884; Asociación de Agroproductores SADE, 64 millones 604 mil 906.99; Edificaciones Aperire 62 millones 235 mil 960 pesos; Comercializadora Ipfilon, 61 millones 426 mil 703; Denau, 60 millones 82 mil 896; Edificaciones Abissimus, 59 millones 714 mil 254; Maquilas y Confecciones Dayes, 58 millones 413 mil 227; Comercializadora Universal Xalver, 58 millones 362 mil 334, y Televisión de Puebla (Televisa), 55 millones de pesos.

A todos les untaba la mano Alberto Silva y del saqueo sólo dice que no manejaba recursos, no pagaba, no le metía la mano al cajón. Falso.

Le metía la mano a los sobres y rasuraba los chayotes para la prensa acreditada ante la Coordinación de Comunicación Social. De algún lugar se financiaban las juergas y las chicas, los aplausos sin ton ni son, el maquillaje a Javier Duarte que a la postre fue mala inversión. Nada pudo contener la debacle, el desgobierno, la corrupción, el escándalo, los efectos de haber constituido el Cártel de Duarte, el narcogobierno, el baño de sangre.

Su prensa duartista, los beneficiarios del saqueo, callaron entonces y hoy exigen justicia, fustigan por la violencia mientras fueron damas de compañía del desgobernador.

Hoy, no levantan la voz contra Tarek, ni contra El Cisne, ni contra el PRI. Todos, con su silencio, fueron cómplices. Todos son cómplices.

Así son y así es el PRI. A sus hijos los encubre.

Archivo muerto

Por la manos de Ursúa pasa el dinero de CAEV y el peculado. Y no lo impide. Y lo consiente. Y lo solapa. O es lo suyo. En un océano de dinero, el que ingresa a la Comisión Municipal de Agua y Saneamiento de Coatzacoalcos —o CAEV—, Jorge Ursúa se hunde. Hay dispendio y estrechez planeada; dispendio cuando se paga con sobreprecio y estrechez para la operatividad de CAEV, para la adquisición de insumos, la válvula, la tubería, hasta el cloro para que el agua no dañe la salud. Y hay corrupción cuando con recursos públicos, los de CAEV, se pagan las llantas de una unidad para desazolvar drenajes, un Vactor rentado que no forma parte del parque vehicular de la institución. O sea, dinero de CAEV en un bien particular. Es un Vactor que no cumple con las especificaciones que marca la normatividad, con la mitad de la capacidad ideal y cuyo operador es un trabajador sindicalizado al que se le paga el salario con recursos de CAEV, arrendado a menor precio pero en condiciones de privilegio. Según el contrato de prestación de servicio, el mantenimiento correría por cuenta del dueño, pero se lo cargan al sistema de agua. Sabe del tema, y mucho, Sandra Moreno, la operadora del área de compras, cuyo esposo fue el vínculo para el arrendamiento del Vactor. Sandra Moreno, aquella que fuera testigo presencial del crimen del ex subdirector de Operación de CMAS, José Antonio Férez, fue liquidada y recontratada cuando llegó Rafael Abreu a la dirección del sistema de agua. Y la pusieron donde hay, junto a Jorge Cuauhtémoc Ursa Zenteno. Sandra Moreno cuenta que ella ahora está mejor, que fue duartista pero hoy es yunista azul y, sobre todo, intocable. Ha de saber el subdirector de Administración y Finanzas de CAEV —y comisario en dos sociedades mercantiles del ex director Rafael Abreu—, Jorge Ursúa, que del peculado ya tomó nota el Congreso de Veracruz. Por si lo pretende maquillar… Olmeca TV ya no da. Se lo comieron a pedazos, entre directivos y reporteros, vendiendo espacio y cobrando notas, sin que esos ingresos pasaran por la contabilidad. Un reportera y una conductora de noticias —poco seso, hígado grande— tenían su clientela entre alcaldes y funcionarios. A lo más insulso le daban minutos al aire. Y el cobro caía en los bolsillos del par de rateras. Robar fue la norma, atizada por directivos que lucraban igual. Uno de ellos obtuvo un auto que se pagó con publicidad a una automotriz. Pero el Nissan no se usa para tareas de Olmeca TV sino para que vaya de shopping la esposa. Marcos Theurel, el ex alcalde de Coatzacoalcos, el accionista más pesado de Olmeca TV, va por otro proyecto, más ambicioso, de mayor cobertura, desechando la escoria y la basura que hicieron de la televisora un negocio personal y que a fin de cuentas malogró el plan original. Va a detonar en 2018… Anilú pega y calla, denuncia y olvida. Hará nueve meses procedió contra Marcelo Montiel, su antecesor en la Sedesol federal, y no volvió a decir más. Duermen las denuncias ante la Procuraduría General de la República y la Fiscalía General del Estado, por presuntos desvíos, por supuestas irregularidades en su encargo. “Ya la instancias pertinentes estarán tomando cartas en el asunto”, expresó Anilú Ingram en enero pasado. Y a la fecha nada. Aquello fue calambre político. Le aflojaron las piernas al ex alcalde de Coatzacoalcos para no sabotear, como es su estilo, al candidato del PRI cuando el contendiente no surge de su establo. Apuntaba Carlos Vasconcelos Guevara a la candidatura a la presidencia municipal y de Marcelo Montiel sólo podría esperar voto en contra. Y Anilú lo apretó. Mal cálculo, pues el de Naranjos no gana ya ni en el casino. Ha hilado el marcelismo derrota tras derrota, la más dolorosa cuando Víctor Rodríguez Gallegos, el alfil number uan de Marcelo, sucumbió ante Amado Cruz Malpica, de Morena, en la contienda por la diputación local en el distrito Coatzacoalcos Urbano, en 2016. Anilú lo denunció y de todas formas el PRI perdió. Marcelo Montiel no pesa ni define elección alguna, ni la de jefe de manzana, ni la de camisetas mojadas en la playa. Sobre Marcelo hay tres denuncias más en la PGR, sin determinar. Pronto, vía un amparo, un juez federal conminará a la PGR a consignar o dejarlo ir. Pero con el cúmulo de pruebas en su contra difícilmente la va a librar. Eso sí, cuando Anilú sea candidata del PRI al Senado, el sur la va a reventar… Paga el PT su alianza con Morena. Le tumba la alcaldía de Uxpanapa y se la asigna al Partido Nueva Alianza que se apunta a ser parte del Frente Ciudadano por México. Llega así el Panal a 18 alcaldías en Veracruz y se instala como quinta fuerza electoral. Sus votos, 209 mil, sumados a los de Movimiento Ciudadano, 221 mil, de mantenerse así en el escenario electoral, serían factor para decidir si el yunismo azul se queda otros seis años en el gobierno de Veracruz o si Morena lo releva. Ahí se polariza la contienda. Del PRI ni hablar. Apesta el muerto, lo asedian los buitres, y aún no se percata. Atado aún a Javier Duarte, a Karime Macías, encubiertos los diputados duartistas en el Congreso federal por el PRI que impide el desafuero de Tarek Abdalá y Alberto Silva, volverá a sufrir el voto de castigo. De ahí la relevancia del rol que juegan Movimiento Ciudadano y Panal. Son más de 400 mil votos para el Frente Ciudadano por México. Morena, por su parte, le apuesta a que la inconformidad social que capitalizó Miguel Ángel Yunes Linares para ser gobernador, se encauce hacia Cuitláhuac García, el pejecandidato. y que recorra la entidad. Ningún elector vota por quien no conoce… ¿A qué campaña política, campaña para alcalde, fueron a parar varios de millones de pesos extraídos de la Comisión Municipal de Agua y Saneamiento de Coatzacoalcos? Sí, otro peculado. Y si se entera Morena, se las va a armar. Y todo por los alardes y la lengua larga del ex director…

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