Informe Rojo
Por: Mussio Cárdenas
10 de octubre de 2017
* Vania Silva Barraza, auxiliar en psicología  * 8 mil pesos de incremento salarial  * Alcaldes inflando la nómina  * CAEV: Félix López Ramón también se va  * Audio evidencia a los coyotes en acción  * Facebook: cómo matar la deuda  * Tunden a Yolanda Carrasco en redes  * Insinúa que trabajará para Morena  * López Cabañas: el arte del trampolín  * Yunista azul y de uña larga

Más que suerte la de Vania Silva Barraza, la cuñada cómoda, a quien el alcalde real de Minatitlán, Saúl Wade, le concede lo que pida: empleo, basificación, una plaza modesta en el DIF y un incremento salarial de vértigo por nutrir el famélico sindicato municipal con el que pretende controlar el poder.

Su condición es de privilegio. De un plumazo pasó de percibir 18 mil pesos al mes a 26 mil 222, en tareas de auxiliar en psicología o en atención a la ciudadanía en general en el DIF de Minatitlán.

Discreta y en bajo perfil, Vania Silva apenas si hace ruido. Le sirve a su cuñado, el ex tesorero municipal, hoy regidor electo, para darle brío al incipiente sindicato con el que intentará maniatar a Morena, el pejepartido que el 1 de enero de 2018 ejercerá por vez primera el poder en Minatitlán.

Lo que a otros les lleva una vida de trabajo, sumisión, mansedumbre, complicidad, a Vania Silva le costó tres años y algo más. Ingresó al ayuntamiento —obvio— de la mano de Saúl Wade, su cuñado y mentor, el 1 de enero de 2014, el día que inició funciones el ayuntamiento actual. Hoy tiene base laboral.

Como Vania Silva hay otros, 40 empleados a los que se les atrajo de diversas formas, a unos se les otorgó un incremento salarial desmesurado para integrarlos al Sindicato de Empleados Municipales de Minatitlán (SEMM).

Baltazar González Mendiola, secretario general del SEEM, ganaba 21 mil pesos al mes y hoy tiene un salario de 31 mil 82 pesos, que devenga como sólo él puede presumir: “apoyando en la elaboración de oficios”.

Un documento con el padrón de socios del nuevo sindicato, muestra sus generales, su perfil, cuándo iniciaron sus funciones en el ayuntamiento de Minatitlán, el status laboral.

Se autodefine como un triunfador a medias, que inicia en el ayuntamiento en tareas en el departamento de sistemas, donde tuvo cargo de auxiliar, “dando soporte técnico a los equipos de cómputo”.

Y agrega:

“Actualmente estoy en la Dirección de Catastro como secretario de la autoridad catastral, atendiendo a la ciudadanía y apoyando en la elaboración de oficios”.

A otros no les otorgó mayor incremento, pero sus beneficios, según informes de los trabajadores sindicalizados, obedecen a razones nada éticas.

Un ejemplo: Roberto Carlos Méndez Solano. De ganar 17 mil 168.19 pesos disminuyó a 15 mil 171.59. Pero una acotación en su recibo de nómina lo ubica como “encargado del desvío de recursos del erario público a las cuentas de Saúl Wade”. En el SEEM es integrante de la Comisión de Hacienda.

Inició en el ayuntamiento como cajero en la Dirección de Ingresos. Hoy se halla en el Departamento de Egresos, “en la elaboración de diversos documentos, archivando, atendiendo a la ciudadanía”.

A José Luis Oyoyola Hernández le fue aumentado el salario. Ganaba 18 mil pesos; hoy percibe 23 mil 400. Su plaza es de encargado de Mantenimiento al Edificio Municipal y hasta cobra una partida por trabajo insalubre.

Es técnico en reparación de climas, pero oficialmente labora en el Departamento de Egresos.

Vicente Rosado Jiménez es una especie de as financiero: lo mismo es chofer de Saúl Wade León que encargado de manejar sus recursos.

Oficialmente inició en el área de soporte técnico en el Departamento de Sistemas, pasó a ser asistente en la Presidencia y hoy es auxiliar administrativo en el área de finanzas, y chofer del ex tesorero y alcalde real, Saúl Wade.

Del grupo de leales a Saúl Wade se detallan los incrementos o decrementos salariales:

Freddy Alonso Piña ganaba 14 mil 215.50 pesos; hoy percibe 16 mil 400.

Roberto Carlos Méndez Solano pasó de 17 mil 168.19 a 15 mil 171.59. Se le identifica en el recibo de nómina que circula en redes sociales como el que participa en el desvío de recursos hacia cuentas de Saúl Wade.

Gonzalo Guzmán Álvarez ganaba 18  mil pesos y disminuyó a 14 mil 874.40 pesos.

Elia Teresa Rodríguez Martínez pasó de 17 mil 168.19 a 18 mil 308 pesos.

Y Vania Silvia Barraza, la cuñada cómoda”, ganaba 18 mil pesos y ahora percibe 26 mil 222 pesos.

A Karla Elena Ortega Gálvez, quien labora en el DIF de Minatitlán, le bajaron de 14 mil 250 pesos a 10 mil 790.80 pesos. A ella es  a quien identifican como la “aviadora”.

Así, la treta del caprichoso Saúl, empeñado en golpear las finanzas municipales, otorgando incrementos salariales para motivar que un reducido número de trabajadores se integren al sindicato charro con el que pretende controlar al alcalde emanado de Morena, Nicolás Reyes Álvarez, y a quienes lo hayan de suceder.

No crece una nómina por acto espontáneo. La inflan los alcaldes que tienen el poder de decidir, de decir sí o rechazar, de avalar o atajar la propuesta sindical o la presión de los grupos de poder.

Todos, sin embargo, han contribuido a que la carga financiara termine por reventar al ayuntamiento de Minatitlán.

De los 83 millones de pesos que la alcaldía eroga al año, una parte termina en los bolsillos del Sindicato Único de Empleados Municipales y ahora en el Sindicato de Empleados Municipales de Minatitlán.

Son 547 empleados sindicalizados, con prebendas y beneficios generados por el padrinazgo de alcaldes y líderes sindicales.

Cada alcalde, desde los días del ex dirigente de la Sección 10 del sindicato petrolero, Pablo Pavón Vinales, ha aportado lo suyo.

Pavón Vinales y su sucesor, Donaciano González Hidalgo abrieron 84 plazas sindicalizadas.

Con Raúl Morales Cadena fueron 158.

Con Guadalupe Porras David, 103.

Leopoldo Torres Hernández autorizó 60 espacios para el SUEM.

El alcalde actual, Héctor Damián Cheng Barragán, alias TítereCheng, avaló la creación de 15 plazas. Pero en su período nació en el SEMM, con 41 empleados a los que se les otorgaron incrementos salariales como incentivo para que renunciaran al SUEM y se afiliaran al SEMM, obra de Saúl Wade.

En los días en que José Luis Sáenz Soto fue alcalde, al inicio de la presente administración, otorgó 22 plazas.

De todos, los casos más significativos son los de Baltazar González Mendiola, secretario general del SEEM, al que le incrementaron su salario en más de 10 mil pesos, y el de Vania Silva Barraza, con un aumento de más de 8 mil pesos.

Es la suerte de la cuñada cómoda, hermana de la esposa de Saúl Wade León, cuyas obsesiones de poder trastocan los planes de austeridad en el desfalcado ayuntamiento de Minatitlán.

A la cuñada lo que pida.

Archivo muerto

Como Rafael Abreu, Félix López Ramón también se va. Deja la Subdirección de Comercialización de la Comisión Municipal de Agua y Saneamiento —o CAEV— Coatzacoalcos cuando el escándalo sacude al yunismo. Ahí, en el que fue su feudo, se cobraban adeudos o se dejaba de cobrar, se maquillaban las cifras o de un plumazo los pasivos pasaban a ser ceros. Hay audios que describen la mecánica del desfalco, la voz de los coyotes operando en las banquetas de CMAS, ofreciendo descuentos de hasta el 40 por ciento, y que se extinga la deuda. Son audios que habrán de detonar otro escándalo. Un personaje, Omar Aguirre, publicita el coyotaje en Facebook: “Amigos o conocidos que tengan problemas con adeudos con CAEV (CMAS) si les interesa saldar su deuda les tengo información por inbox”. Omar Aguirre es cercanísimo a Emily Páramo García, la operadora de Félix López Ramón, el depuesto subdirector de Comercialización. Algo así como Operación Coyote Aguado. Falta de irse Jorge Ursúa, subdirector de Administración, y sus respectivos equipos, incluidos los guardaespaldas de Abreu; el insolente Arturo Canales, jefe de Recursos Humanos, cuya soberbia lo llevó a agraviar al padrastro de su patrón, y los parientes de todo el clan, que fueron por chamba y se encontraron con que aquello era un botín, y las chicas alegres —edecanes— que sólo servían para el reventón, con salario de 7 mil al mes y comisiones de 5 mil al día, quitándole el trabajo a quien en verdad tenía necesidad, y los recomendados del titular de CAEV estatal, Víctor Esparza, de Luis Rendón, de Emilio León, la vieja guardia de Integra que encontró en el feudo yunista cómo medrar. Sólo yéndose todos se podría creer que la limpia no es show. Pasan los días y el equipo Lemarroy no termina de tomar posesión… Como Cristo, Yolanda Carrasco Linares pone por segunda vez la mejilla, y Morena la volverá a tundir. Arma un sainete la ex aspirante a alcaldesa en Nanchital cuando revela que Manuel Huerta Ladrón de Guevara, líder estatal de Morena, la quiere ahí, afiliada o no, para trabajar por el proyecto de Andrés Manuel López Obrador a la presidencia de México. Burlada, usada, Yolanda Carrasco fue por meses la opción para contender por la alcaldía de Nanchital hasta que Rocío Nahle García le dijo que no. Se inconformó, pataleó, impugnó. Le hicieron creer que competía en igualdad de circunstancias, que había piso parejo. Y se divulgó el acuerdo que confirmaba que la candidata era Esmeralda Mora, la comadre de la diputada Nahle. Y se fue. Hoy apunta que la propuesta es que sigan con el Dios Peje, sin ser militantes. Más o menos como operen y trabajen, suden y convenzan a los incrédulos, y luego verán que las candidaturas serán para los afiliados, y peor, para los súbditos de Rocío Nahle. Mínimo le recordaron en las redes sociales que la dignidad vale, que no olvide, que sea Yolanda Carrasco congruente, que no se humille, que no sucumba al engaño. Termina vapuleada, exhibida, con una mejilla golpeada y a punto de recibir el siguiente descontón. Diría el filósofo de Ciudad Juárez, pero qué necesidad… De trampolín en trampolín, José Luis López Cabañas da el salto al vacío. Pasó por el PRD y de ahí cayó en el regazo de Mónica Robles de Hillman, la ex diputada local duartista. Luego se insertó en el PRI, en la entraña del líder estatal del Movimiento Territorial, Víctor Rodríguez Gallegos, del que fue líder juvenil. Se le metió al dirigente de la CTM regional y ex candidato a la alcaldía, el priista Carlos Manuel Vasconcelos Guevara, sin obtener nada. Pocos hilvanan tantos descalabros como López Cabañas. En cuatro años contendió dos veces por una regiduría y fracasó, en 2013 por el PRD, siendo la primera vez que el sol azteca se quedó sin representación, y este 2017, muy atrás en la planilla priista que sucumbió ante Morena. Sábese que José Luis López Cabañas y su padre, el ex regidor perredista Ricardo López Carrera, pronto operarán para el proyecto de Miguel Ángel Yunes Márquez al gobierno de Veracruz. O sea, serán los nuevos alfiles del yunismo azul, aunque no muevan ni medio voto… ¿Quién es ese yunista azul que supuso que una llave ciudadana servía para meterle la mano al cajón, despilfarrar 20 mil pesos al día, 40 mil cuando se trasladaba a Xalapa, cubriendo el saqueo con recibos y facturas que no tienen soporte legal? Su pecado, según el órgano de control de la dependencia desfalcada, alcanza ya los 2 millones de pesos. Y su cabeza no tarda en rodar…

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