Por si acaso…
Por Carlos Jesús Rodríguez

*41ejecutadas en solo tres meses

*Van 25 plagiadas y dos violadas

ENTRE EL primero de Agosto y el 22 de Octubre de este año, 25 mujeres han sido secuestradas en diversos municipios del Estado, ignorándose, en la mayoría de los casos si retornaron al hogar tras el pago del rescate, o sus restos terminaron en alguna fosa clandestina de las muchas que abundan en la Entidad. Paralelamente, 41 mujeres han sido asesinadas en ese mismo lapso; 12 heridas con arma de fuego, dos violadas y una asaltada violentamente, y en ningún caso organizaciones defensoras de las féminas –ni civiles, oficiales o legislativas- han levantado la voz para protestar por tanta y semejante violencia. Los números corresponden a archivos periodísticos, pero queda claro que existe una lista negra muy superior que enumera casos que no se denuncian ya sea por temor, desconfianza en las autoridades o porque los agraviados consideran que es perder inútilmente el tiempo. Como fuera, en Veracruz se mata impunemente lo mismo a mujeres adultas, niñas o adolescentes, y nadie dice nada. El Gobernador Miguel Ángel Yunes Linares no sale de la misma cantaleta: -son muertes producto de enfrentamientos entre delincuentes-, y ello permite que el Fiscal Jorge Winckler Ortiz evada su responsabilidad en las investigaciones de acontecimientos que lastiman, como el ocurrido el martes en San Pedro Soteapan, con el hallazgo del cuerpo sin vida una menor de 12 años a orillas del camino que comunica a la cabecera municipal con la comunidad de San Fernando. El cadáver, tapado con hojas, presentaba un corte en el cuello provocado por arma blanca pero, además, se presume fue violentada sexualmente por el miserable asesino.

Y ÉSE, como otros tantos crímenes quedará, seguramente, impune, porque en Veracruz a las mujeres no les preocupa lo que suceda con su género, salvo que se trate de asuntos de carácter político que les permita trascender. Nadie, decíamos en la anterior entrega, ni las diputadas integrantes de la Comisión para la Igualdad de Género en la legislatura del Estado, Teresita Zuccolotto Feito, Janeth García Cruz o Tanya Carola Viveros Cházaro han levantado la voz ante semejantes atrocidades, como tampoco lo ha hecho la cómoda titular del Instituto Veracruzano de las Mujeres, Sara Gabriela Palacios Hernández o alguna otra diputada de las que se dicen defensoras de su género. Ellas defienden todo aquello que les reditúe imagen en su ambiciosa carrera por el poder, pero no los crímenes de niñas o adolescentes o, incluso de adultas secuestradas, vejadas o maltratadas, aun cuando digan lo contrario.

A NINGUNA de ellas le interesó que el pasado sábado 21, una madre de familia fuera secuestrada ante la mirada impávida de su hijo en el municipio de Coatzacoalcos, concretamente a la altura de las avenidas Mariano Abasolo y Revolución, en la colonia María de la Piedad. O que días antes, el viernes 20, tras ser asaltada en su vivienda ubicada en la colonia Infonavit Santa Margarita de Córdoba, la profesora de primaria Marlene Avendaño Nieto, de 53 años, fuese asesinada vilmente, o que el lunes 16, en la comunidad Villa Allende de Coatzacoalcos, Evangelina “N”, quien se desempeñaba como directora en un kínder de aquella localidad fuera privada de la libertad por tres sujetos armados que la subieron por la fuerza a una unidad cuando salía de su domicilio. Tampoco les ha importado que una mujer haya sido ejecutada en Minatitlán, siendo encontrado su cuerpo en la Y griega que conduce a las comunidades Ceiba Bonita y Rancho Nuevo, o que el domingo 15 fuera asesinada en el interior de un bar de Sayula de Alemán la mesera Carmen Hernández Chi, y mucho menos que el sábado 14 una menor de 4 años muriera por las heridas de bala que le propinaron malhechores en un ataque a la vivienda de sus familiares en la colonia Puerto México de Coatzacoalcos, hechos en los que perdieron la vida otras 3 personas.

Y ASI como los anteriores han sido infinidad de ataques sufridos por mujeres en lo que va del Gobierno del Cambio, aunque solo tomamos como referente los meses de Agosto a lo que va de Octubre. Basta saber que el pasado jueves 12, el cuerpo de una mujer fue encontrado desmembrado sobre la calle Privada de Perote, entre los andadores Primavera y Verano, de la colonia Veracruz, y aunque se detuvo horas más tarde a su novio quien dijo haberla ofrendado en un rito satánico, las mujeres callaron, así como, tampoco, han dicho nada tras el hallazgo de los cuerpos de dos jovencitas ese mismo día en Coatzacoalcos, semienterrados a la altura de la colonia Lomas de Barrillas. Las jóvenes, una de ellas menor de edad y con cinco meses de embarazo, se llamaban Teresa Silva, de 17 años; la otra Norma Sánchez, de 20. También callaron cuando la empresaria de Acayucan, Martha Maya fue sustraída de su negocio ubicado en la calle Zaragoza con Juan Álvarez para llevársela con rumbo desconocido, y mucho no hablaron cuando en Ciudad Isla, ese mismo día, un grupo armado irrumpió en una vivienda de la colonia San Juan de Dios, y privaron de la libertad a la propietaria del inmueble.

ALGO DEBE estar ocurriendo con las mujeres, tan dadas a la lucha social y a la protesta, que ahora callan ante crímenes como el ocurrido el viernes 6 de este mes, cuando desconocidos agredieron a balazos en Coatzacoalcos a una mujer, concretamente, sobre la calle Puerto Veracruz esquina con Puerto Espíritu, y menos ante el secuestro perpetrado ese mismo día, alrededor de las 7:40 de la mañana contra la señora Janeth Sánchez López, en el municipio de Villa Aldama, quien se desplazaba a bordo de una camioneta con dirección a Xalapa. No les ha importado que el jueves 5 de este mes fuese hallado, en calles del fraccionamiento Lomas de Lencero, municipio de Emiliano Zapata, el cuerpo sin vida de una mujer con huellas de violencia.

EN FIN, algo debe estar ocurriendo con ese género tan combativo y decidido a defender sus derechos, que ante la violencia desatada en el Estado, con saldo de infinidad de féminas ejecutadas, secuestradas, violadas, robadas, heridas o extorsionadas, prefieren el silencio cómplice antes que levantar la voz contra aquellos que por ley deberían garantizarles seguridad, tranquilidad, empleo, y una vida digna y sin discriminación. Entendemos que la señora directora del Instituto Veracruzano de las Mujeres e, incluso, las diputadas defiendan sus posiciones no importunando al Gobierno para ver qué obtienen más adelante, pero lo que está ocurriendo es algo inédito y a cualquiera les puede pasar. Ojalá asumieran un papel más combativo. OPINA carjesus30@nullhotmail.com

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