Está demostrado que Andrés Manuel López Obrador es un fanático practicante del maniqueísmo, pues cuando alguien está de su lado desaparecen sus defectos, en cambio, cuando adoptan posiciones en contrario entonces son corruptos y pertenecen a la mafia del poder. Así le ocurre ahora con el empresario Claudio X. González, a quien califica de “megacorrupto” solo porque “destapó” a José Antonio Meade, cuando el propio López Obrador ha hecho lo mismo: “Claudio X. González, quien destapó a Meade y siempre me ataca, es un salinista megacorrupto que participó en el fraude electoral de 2006”. Sin embargo, si el empresario quisiera borrar esa impresión de López Obrador, le bastaría con manifestarle su adhesión, así de fácil.