Por si acaso…

Por Carlos Jesús Rodríguez

*Carvallo podría irse del PRI

*Ya sea por miedo o infamia

DECIA RICARDO Anaya Cortés, propietario del Partido Acción Nacional, que la renuncia de Margarita Zavala a ese instituto solo beneficia al PRI, y acaso no le falta razón, aunque tal vez ignora que la prisión de Javier Duarte de Ochoa, el proceso penal y la recuperación de bienes -no solo saqueados por el ex Gobernador corrupto sino por su pandilla enquistada, en gran medida, en la Cámara Federal de Diputados y en la Legislatura Local- favorece al PAN, ya que por miedo o por infamia, ciertos priistas “convencidos” de que es mejor aliarse que arriesgar preferirán pasarse a las filas azules, y las evidencias sobran: en la zona norte los García Guzmán, García-Escalante decidieron sumarse al proyecto panista luego de la velada amenaza del Gobernador en funciones que llamó al padre del clan, Ricardo García Guzmán “tapadera de Duarte”, una expresión que a esos niveles significa severa advertencia a la libertad o tranquilidad, mientras que al hijo, que se desempeña como alcalde lo criticó por pasar el tiempo en Xalapa o la ciudad de México despilfarrando el dinero de los gobernados. Y bastaron esos breves comentarios para que la familia renegara del PRI -que les había dado todo, desde cargos de elección popular hasta importantes puestos administrativos- y se declararan adoradores del añil, fervientes seguidores de la estirpe en el poder y operadores en el norte del Estado de las aspiraciones sucesorias del hijo mayor del gobernante. Fue un apretón certero en la entrepierna, a tal grado que, incluso, García Guzmán ya en las otras filas intentó ser sucesor de su hijo en la alcaldía de Pánuco, pero “el Comité Ejecutivo Nacional del PAN” decidió bajarlo del caballo de último momento.

PERO LA familia, que sigue coordinando a ciertos alcaldes con problemas en la región norveracruzana, tiene la promesa de hacer a uno de ellos diputado Federal y al otro legislador local en la próxima elección, y en ese sentido se han convertido en un activo del “blanquiazul”, pero no es el único. Paul Martínez, alcalde de Perote impuesto por Javier Duarte a petición de la familia Yunes, traicionó al Senador José Francisco Yunes y se pasó subrepticiamente al PAN; recibió recursos para coordinar los colores albiazules rumbo a la diputación local y la propia campaña de Miguel Ángel Yunes Linares en aquella región, y aunque falló en su intento de encumbrar a un legislador, logró acrecentar los votos para fortalecer el triunfo del actual mandatario. En reciprocidad le dieron la subsecretaría de desarrollo económico, pero se sabe que andaba mal con el titular del ramo ya que pretendía quedarse con esa posición y amenazó con pasarse al Movimiento de Regeneración Nacional desde donde buscaría convertirse en diputado en el 2018, pero le recordaron que de acuerdo a los resultados de la cuenta pública 2016, el municipio que gobernó en ese tiempo salió con un faltante de 1 millón 141 mil 722.20 pesos, y fue suficiente para “convencerlo” de quedarse, como ha ocurrido con otros alcaldes -122 en conflictos financieros- a quienes les leerán la cartilla en tres palabras: “coopelas o cuello”.

ES UN viejo método en política: aprovechar la desventaja del enemigo para derrocarlo u obligarlo, y al Gobierno en turno le está dando resultados. Basta ver a los duartistas reiteradamente mencionados en este espacio, entre otros el ex oficial mayor de la SEV, Vicente Benítez, que ya de plano se hace sacar fotografías con la fracción legislativa del PAN, o Juan Manuel del Castillo que ahora niega a su compadrito del alma en prisión, y hasta filtró la información de la bodega donde Duarte de Ochoa y Karime Macías guardaban objetos personales y una parte mínima del saqueo perpetrado a los veracruzanos, y lo mismo ocurre con Erick Lagos que ha abierto la boca en contra de Fidel Herrera, dando santo y seña no solo de sus negocios sino hasta de sus mujeres o amasias a quienes regaló residencias, autos, ranchos y joyería –como ocurrió con Xochitl Tress-, y que decir del otro ex oficial mayor, Edgar Spinoso Carrera –que se vio precisado a devolver un avión y helicóptero, terrenos y residencias con tal de seguir gozando de cabal salud como hasta el momento-, o Gabriel de Antes que ya, también, ha “coopelado”, y dicen que hasta Jorge Alejandro Carvallo Delfín, que solía presumir sus 300 tráileres, mansiones y autos comportándose como un potentado y no como político que viene de la nada, y que todo se lo deben a su manager, decidió abrir el pico.

CARVALLO DELFIN, que fue Presidente del PRI Estatal, ahora dice que los Senadores José Francisco y Héctor Yunes tienen secuestrado a ese partido, acaso insinuando que por ello podría renunciar en cualquier momento luego de que le negaron un retorno venturoso como deseaba en aras de protegerse. La frase no es fortuita. Se sabe que ha buscado refugio en la oposición, pero su padre –Jorge Carvallo- que lo conoce de sobra, se ha encargado de bloquearle el camino a sabiendas como se las gasta el oriundo del Distrito Federal, aunque lo más seguro es que terminará como panista o, en última instancia, perredista, que para el caso es lo mismo.

YA LO dijimos en otra entrega, la tónica será: te sumas al proyecto azul y devuelves bienes -que al fin de cuentas no son de ellos, sino producto de actos de corrupción-, o habrá consecuencias, esto es, se usará la ley para meter en cintura a “rebeldes” y “corruptos” y, de paso, si pudieran cooperar para la causa sería mucho mejor. Ningún priista en conflicto se negaría a “ayudar”, a sabiendas de que con ello pueden librarla, pero convencidos, tal vez, de que el PRI no quiere cambiar, pues ni siquiera hace el intento de relevar al dirigente Estatal, Renato Alarcón Guevara, no obstante los pobres resultados obtenidos en la pasada elección “haiga sido como haiga sido”.

EN FIN, vienen tiempo de traición, algo que en política es común por ser parte de la idiosincrasia –sean del partido que fueren-, ya que se carece de formación y cultura política o, como bien decía el Caudillo del Sur, Emiliano Zapata Salazar: “Muchos de ellos, por complacer a tiranos, por un puñado de monedas o por cohecho o soborno están traicionando y derramando la sangre de sus hermanos”, y vaya que la frase del revolucionario, a 98 años de su muerte, cobra validez, porque así como Carvallo Delfín está a punto de renunciar al PRI o soterradamente apoyar a la causa blanquiazul, otros más lo harán en su momento. OPINA caarjesus30@nullhotmail.com