Crónicas Urgentes
La agenda política perdida
Por Lenin Torres Antonio y Héctor Orlando Carmona Sánchez
08 de noviembre de 2017

 

En diciembre de 2014, el grupo de Economistas Asociados (GEA) y en conjunto con Investigaciones Sociales Aplicadas (ISA), presentaron el reporte México: Política, sociedad y cambio. Escenarios de gobernabilidad democrática. En él se establece que “la situación actual del país se encuentra sumergida en una crisis de gobernabilidad, pues, de acuerdo con la percepción de la población, eventos como Tlatlaya, Iguala o Ayotzinapa”, agregaríamos en la actualidad, la galopante ola de violencia y la competencia por el poder que el crimen organizado hace al Estado Mexicano, erigiéndose en ocasiones en tema de heroicidad y apología del criminal , verbigracia la figura de El Chapo como bandido social, sumaríamos a esto, el nulo crecimiento económico y una decadente Clase Política que se niega dejar sus posiciones de privilegios y fundamentalmente cambiar su mentalidad depredadora egoísta; además del descarado robo que los políticos han hecho al incipiente erario público, “han producido que se pierda la credibilidad en las instituciones” y en la Política como instrumento de cohesión y organización social.

Luce pues el Estado “democrático” débil e inoperante para responder a los nuevos rostros de los hombres de éstos tiempos, y al grito desesperado de los millones de pobres que demandan justicia social, o cuando menos la garantía de una caridad segura para sobrevivir, y cual zombis dejar de deambular por las periferias de los lugares de los elegidos para la salvación prometida pre-apocalíptica. Nótese el síntoma ominoso de nuestros tiempos, cuando millones de seres humanos aún sin nacer están condenados a la pobreza. Así mismo, en dicha encuesta, “los ciudadanos manifiestan que existe una crisis de liderazgos políticos y sociales, capaces de sacar al país del rezago social y económico”; queda pues en un tiempo posterior la justicia social, los nuevos marcos conceptuales, y las nuevas tesis del hombre social y sus fines en éste mundo.

Más allá del problema perceptual de la población, se debe tener en cuenta que con ello deviene un pensamiento que disocia los vínculos entre sociedad y gobierno. Razones por las cuales resulta urgente el restablecimiento de los vínculos institucionales con la ciudadanía. Esto puede lograrse a través del fortalecimiento de acciones y herramientas que tomen en cuenta la gobernabilidad y la democracia como una forma de vida, y la revisión exhaustiva de la vigencia de esos conceptos pensando que podemos dar un paso más seguro con nuevas tesis y prácticas humanas que permitan regenerar la convivencia social y las mismas instituciones sociales y políticas.

Mucho se ha dicho que lo primero que hay que hacer es brindar otras opciones de abordaje con la finalidad de comprender que la democracia debe formar parte de los mecanismos de la gobernabilidad, y si no se puede volver a los griegos, en el entendido que tanto el “nomo” como la “physis” deben ser entendidas ontológicamente similares, cuando menos recuperar cierto dogma de fe en el marco conceptual que describe el comportamiento social y humano, pasamos de creer en el mito del Estado democrático a la era del vacío, el ser del hombre se volvió insustancial y la “nada” nietzscheana se perdió en las olas de las pulsiones del hombre contemporáneo. Acercar la sociedad y gobierno, es los mismo que volver a las ideologías de forma positiva para que sepamos qué herramientas son las efectivas para hacerlo. La participación ciudadana, resulta en nuestras latitudes dejar los protocolos embaucadores y obsoletos que sólo han servido de telón de fondo al hegemónico poder individual del gobernantes en turno, y hacer efectiva que es necesario “que los que gobiernen manden obedeciendo”, y los gobernados obedezcan mandando.

La gobernabilidad puede ser entendida como “un estado de equilibrio dinámico entre el nivel de las demandas sociales y la capacidad del sistema político (estado/gobierno) para responderlas de manera legítima y eficaz” (Camou 2001:36), sin embargo, dicha definición, no sólo implica la dicotomía clásica entre sociedad y gobierno, sino que enuncia las divergencias y similitudes entre gobernabilidad (governability) y gobernanza/gobernación (governance). Siendo la última, la que mayor peso ha tenido, aunque sólo nos hemos contentado con estudiar cómo los gobiernos establecen sus agendas, diseñan sus políticas, toman sus decisiones y evalúan sus impactos desde un solitario grupo de asesores desconectados de la realidad, y aislados en las cavernas orientados tan sólo por las apariencias, que por lo regular sus resultados son perniciosos y peligrosos, pues la acumulación de rezagos en todos los temas de la Agenda Política y de Gobierno ponen en peligro la misma subsistencia pacífica y civilizada del ser humano. El Contrato Social debe fortalecerse y las metodologías actualizarse tomando en cuenta la psicología (o psicopatología), la demografía y la solidaridad.

Esto nos lleva a crear nuevas estructuras mentales y culturales, capaces de relacionar nuevos niveles de análisis (cultura política, instituciones y políticas públicas) y campos de acción gubernamental (campo político, económico y social) que pueden tener una articulación adecuada si se sustentan en una serie de acuerdos básicos entre las élites dirigentes y una mayoría significativa de la población que adoptan un carácter institucional, reduciendo la incertidumbre y proporcionando legitimidad a las acciones de gobierno, y principalmente reduciendo la Gran Política a Las Políticas.

En suma, resulta urgente destacar la importancia de los acuerdos entre élites dirigentes (que cuando menos ahora no pueden ser sustituidas por una Revolución, puesto que todavía hay cierta eficacia de los procesos de dominación y alienación) y una mayoría poblacional que está vinculada al protagonismo de los denominados actores estratégicos. En suma, hay que resaltar la confluencia de niveles y campos, y que sus diversas intersecciones permitan evaluar la consistencia o el déficit de cada relación, y por esa vía se debe analizar las características que presenta la gobernabilidad democrática en cada caso, y considerar las dimensiones claves de legitimidad, representatividad y eficiencia/ eficacia.

El próximo año podremos ver hasta qué punto esos actores responden inteligentemente a esos evidentes déficit y fortalezas culturales, psicológicas, económicas, sociales y políticas del México post-moderno, y los anteponen a esas luchas intestinas e inútiles de descalificaciones, y protagonismo mediáticos para hacerse con la popularidad y cumpliendo las previsiones del marketing político, el próximo año con el voto, y esto no ocurrirá, si no logran un auténtica conexión con una sociedad desesperada y ávida de fe en la política para la solución a los graves problemas que padece; o, y desearíamos que esto nunca ocurriera, hasta qué punto su deficiencia y perniciosita provocan el cantico unísono de la población, que no se hará esperar, hacia la decadente clase política: ¡A la Horca!, puesto que no habrá opción, ya que la política no posibilitará la regeneración de poder público ni el rescate de la nación; izquierda y derecha continuarán siendo sólo formas de orientarse para llegar al mismo sitio y fatal destino, y se cumplirá el presagio que la caída de las ideologías sólo sirvió para consolidar el insuficiente pensamiento único legitimador de occidente, viviremos las ruinas del espejismo democrático y las nuevas letras estarán en un tiempo por venir; el próximo año no veremos renacer la esperanza sino sólo presenciáremos la sepultura del decadente Sistema Político Mexicano, y ni AMLO moreno, ni el PRIAM ensimismados, ni NADA nos hará creer en un mañana, más sólo cuando la pulsión y la fuerza del pueblo hagan renacer a nuestra Patria de sus cenizas.

Esperemos que prevalezca el sentido común y la inteligencia, y se rescate la verdadera “Agenda Política”, que no es quién es menos o más corrupto, quién hace de su persona el principal tema público, sino las propuestas teóricas de una nueva idea de mundo y sociedad desde donde respondamos con inteligentes soluciones a los graves problemas de pobreza y violencia que vive la sociedad mexicana, además de otros de por si no menos urgentes, como es el tema del rezago educativo, el problema de la violencia de género, la constante violación de los derechos humanos, la justicia social, etc.

Cobra especial importancia darse cuenta como lo dijimos al principio del texto, que debe tomarse en cuenta la nueva psicología (o psicopatología) del Mexicano que exigirá agregar la clínica y la misma psicología política como herramientas conceptuales para eso nuevo que esperamos, además que la demografía del México actual ya no da para pensar que es fácil ser un representante social y político, así como pensar que la reingeniería política pospuesta implica una historia lineal que se alimenta de la acumulación de experiencias enriquecedoras, y no cíclica que termina con la sustitución del hombre del poder en turno.

Esa “Agenda Perdida” tiene la condición de poner en el centro El Bienestar del Ciudadano y su Familia, y la Certeza de Futuro de las nuevas generaciones, y Cicatrizar las heridas profundas que nos hemos auto infligidos.

El duelo de miles de desaparecidos, el rescate de la marginación de miles de pobres cada día en aumento, la recuperación de la certeza de futuro perdida de nuestros jóvenes y niños, la exigencia de castigo a los que han hecho de la cultura de la corrupción que lo poco que se haya tenido haya parado en los bolsos de unos cuantos, el perdón sincero, si es que puede ocurrir, de la oligarquía que se ha aprovechado para continuar protegiendo su pequeño mundo de privilegios a expensa del dolor y la marginación de millones de mexicanos, no es poca casa el reto que tienen los que se atrevan a postularse para gobernar México el próximo año.

La “Agenda Perdida” de los políticos y de los ciudadanos, tiene que repensarse desde ejes trasversales obligatorios para todos: la defensa a ultranza de la Educación como los verdaderos cuarteles para combatir no tan sólo la violencia sino para hacer viable un progreso cierto para todas y todos los mexicanos, “quintuplicar Inversión en Educación: Un país que quiere crecer debe producir los mejores profesionales del mundo”[1]; el “Empoderamiento del Municipio” para construir una República Federal Municipalista, la re-ingeniería que demanda el Estado mexicano pasa esencialmente por revertir el Pacto Federal por un pacto entre los municipios, permitiendo reconstruir al Estado Mexicano desde lo local; la incorporación de la “Solidaridad” como concepto obligatorio del marco no tan sólo legal sino político, cultural y social; “reducir drásticamente el Salario y Gasto de los Políticos: se tienen la política más cara del mundo. El político debe entender que es un funcionario público obligado a entregar su trabajo y conocimientos en beneficio de su país y no un rey[2]; la regeneración del poder político; el fortalecimiento de la democracia; hacer real un No a la política como instrumento del poder personal y patrimonial, por lo que se debe apostar a que “el que Gobierno mande Obedeciendo”.

 

 

[1] https://vivalanoticia.com/el-primer-ministro-chino-wen-jiabao-retrato-a-mexico-en-estas-recomendaciones-a-paises-emergentes/

[2] ibíd.