La consigna hecha en México “La corrupción somos todos” parece confirmarse con solo asomarse urbi et orbe, pues en todos lados ese fenómeno se hace presente. El caso de Odebrcht es emblemático, pero ni de lejos el único; en Arabia Saudita hay más de 200 detenidos por un fraude que pudiera ascender a 86 mil millones de euros (se habla de 688 mil millones de euros), según señala el jeque Saud al Moje, del Comité Supremo Anticorrupción. Entre los detenidos están 11 príncipes, intelectuales y clérigos. Dice la agencia Reuters: “Nadie que conozca el Reino del Desierto se sorprenderá de las revelaciones. El país ocupa el puesto 62 en el índice de corrupción de Transparencia International”. Pero en este caso pudiera ocurrir lo mismo de siempre, el infaltable “quítate tú para ponerme yo”, pues es insistente el rumor de una purga política, más que voluntad de luchas contra la corrupción.