“No es el mejor Sistema, pero es lo único que tenemos”, decía el primer ministro británico Winston Churchill, para referirse a la dificultad de llegar a acuerdos a través de los votos. Y tal parece que en México las dirigencias de los partidos políticos coinciden con el pensamiento de Churchill por cuanto a que para elegir a sus candidatos a cargos de elección popular prefieren la designación directa revestida con algún método “democrático”; en el PRI, quien decide la candidatura a presidente de la república es Peña Nieto; en el PAN esa tarea le corresponde a su presidente, Ricardo Anaya; en Morena Andrés Manuel López Obrador dice la última palabra “soy yo”; en Movimiento Ciudadano, solo los chicharrones de Dante Delgado truenan y en el PRD, los Chuchos o cualquiera otra tribu decidirán, nunca las bases. Eso es la democracia.