Es grata la noticia difundida desde la Secretaría de la Función Pública sobre una investigación de la “evolución” patrimonial de seis empleados federales a quienes su patrimonio ha crecido de manera exponencial, cantidades que van de tres a cuatro millones de pesos nada concordantes con sus emolumentos mensuales. La noticia es alentadora porque la SFP forma parte del Sistema Nacional Anticorrupción que de esta manera cobra buen impulso. Para los veracruzanos, las cantidades mencionadas no sorprenden en absoluto después de un maligno interregno de 12 años de comaladas de nuevos ricos, que por efectos de la impunidad gozan impunemente de lo que robaron al pueblo veracruzano; al grado que vamos a llegar al triste consuelo “de lo perdido, lo que aparezca es bueno”.