Tantoyuca, Ver., 02/nov/2017.- En México, la celebración de Día de Muertos es una tradición milenaria para nuestro pueblo. Aunque en muchos lugares del mundo la muerte representa un punto final, en nuestro país su significado hace referencia al paso del mundo material a un plano místico y eterno.

En Tantoyuca, al igual que en otros municipios de la región Huasteca de Veracruz, estas celebraciones toman una mayor relevancia para sus habitantes, llegando incluso a ser consideradas las fiestas más importantes del año, por encima de la Semana Santa o las celebraciones  de Santiago apóstol, patrono del lugar.

En un entorno de música, danzas y disfraces, los habitantes de Tantoyuca, celebran con orgullo a los ya ausentes entre altares adornados con coloridas flores de cempasúchil, luminosas veladoras y el olor a copal, ofrendando los gustos, comida y bebidas favoritas que los ya difuntos disfrutaban en vida. Platillos como bocoles, zacahuilt, pemuches, nueces, los típico tamales y dulces son los manjares que podemos encontrar durante esta celebración, a la cual acuden cientos de visitantes cada año.

El cementerio municipal se convierte en un punto turístico en donde los familiares de los difuntos  acuden a recordar a sus seres queridos, limpiar sus tumbas, llevar flores, llorarles y hasta platicar en silencio con ellos en búsqueda de consejo.

Sin embargo lo más representativo de esta celebración es la presencia de las famosas cuadrillas de “Viejos enmascarados”, ya que según su tradición, las almas visitantes se mezclan con los disfrazados para confundir a la Muerte, quien los busca para regresarlos al más allá, alargando de esta manera su permanencia en el mundo de los vivos y recorriendo las calles bailando alegres sones de guitarra y violín, guiados por el sonido de un cuerno de toro, utilizado para llamar a los danzantes.

 –Solamente un nacido en Tantoyuca puede sentir y entender todo lo que Xantolo significa para nosotros – comenta Eduardo Medellín, participante de la cuadrilla La Reforma, una de las de mayor arraigo y tradición en la ciudad, –el vestirte, el bailar, el celebrar con tus seres queridos que ya no están es una sensación mágica, porque sentimos que ellos siguen con nosotros, a pesar de su partida física-. Es importante destacar la labor de las cuadrillas para la preservación de estas tradiciones, ya que a lo largo de los años se han dedicado no solamente a realizar sus danzas en estas fechas, sino también con una labor social durante el transcurso del año, acercándose a los niños de escuelas o en las mismas colonias, sembrando en ellos la semilla para la continuidad de las fiestas, cuestión que los pequeños asimilan gustosos.

El ritual de Xantolo culmina el 2 de noviembre, con la celebración de la misa en el cementerio, en donde las cuadrillas se presentan a ofrecer su danza y respeto a los difuntos, partiendo posteriormente al centro de la ciudad, en donde se dará lugar el “destape”, momento en que los danzantes se despojarán de sus máscaras ante una gran cantidad de público, despidiendo a las almas visitantes a quienes gustosos, esperarán durante el transcurso de un año para su regreso.