CAMALEÓN

Por Alfredo Bielma

No hay plazo sin cumplir cuando el marco normativo establece fechas cuyo acatamiento es obligatorio, así ocurre en los procesos electorales, de los cuales somos testigos presenciales. Los partidos políticos y actores que los dinamizan deben cumplir fielmente el calendario impuesto por la norma electoral o arriesgarse a una sanción de los Tribunales y Fiscalías correspondientes, señal que en materia de instituciones este país va avanzando.

En cuanto a su candidatura presidencial el PRI y Morena lo han resuelto sin sobresaltos, el primero con un candidato ya destapado y el segundo con un aspirante con capacidad de decisión para auto candidatearse y ha dictado ya su disposición de registrarse el emblemático 12 de diciembre. El PAN y el PRD, junto con MC, aún no deciden pues incursionan en el complicado laberinto (así lo define Monreal) que se han echado a cuestas con la formación de un Frente partidista, pero el calendario los apremia y en los próximos días deben decidir: o candidatean como Frente o este estalla por implosión y tendrán que postular cada uno por separado, al menos PAN, porque PRD y MC necesitan de alianzas para sobrevivir. De cualquier manera se entrampan con eso de “candidatura ciudadana” como juego de moda, y hasta trasnochado porque en México el Ciudadano aun no adquiere conciencia del papel protagónico que le corresponde representar en comicios donde está en juego el destino de la nación.

En el PRI, muy atrás quedaron los tiempos de cuando un Secretario de Gobernación figuraba en los primeros planos previos a un destape de candidato a la presidencia de la república; el último presidente salido de esa oficina fue Luis Echeverría (1970-1976), porque a continuación ni Moya Palencia, ni Bartlett, alcanzaron la candidatura (Labastida Ochoa sí fue candidato pero no ganó en 2000). López Portillo salió de Hacienda, De Lamadrid y Salinas de Programación y Presupuesto, Zedillo era coordinador de la campaña de Colosio cuando entró de emergente y Peña Nieto, caso inédito, obtuvo la candidatura cuando era gobernador del Estado de México, ahora, Osorio Chong se queda en el camino.

Uno de los temas privilegiados por quienes escriben sobre el “destape” de Meade como candidato del PRI a la presidencia de la república es su no militancia en ese partido; hay quien exagera al insinuar la dificultad para que las bases priistas lo acepten. Pero es solo desmemoria, consigna o ganas de inventar el agua caliente, porque en su momento ni De la Madrid, ni Salinas de Gortari, ni Ernesto Zedillo habían sido abiertos militantes del PRI cuando llegaron a la cúspide de la burocracia política de este país. Si bien es cierto que se embarnizaron de tricolor durante la campaña de quienes serían presidentes de la república por el PRI (Salinas en el IEPES), difícilmente se encontrarían constancias de su militancia política previa. Aunque a la postre, ese fue uno de los motivos de la ruptura priista de 1987, cuando la Corriente Crítica desgajó parte del ala izquierda del PRI y este partido fue encabezado por dirigencias identificadas con la cúpula tecnocrática, neoliberal, que dirigía al país.

Ahora, para no incurrir en el error del 2006, cuando Roberto Madrazo asumió la candidatura priista a la presidencia de la república en medio de un cisma de lamentables consecuencias, los actuales estrategas del tricolor se aplicaron a la tarea de tranquilizar los ánimos entre quienes junto con Meade aspiraron a la candidatura priista. Faena nada complicada porque se constriñe a Osorio Chong, pues él si compitió y formó estructura desde su poderoso sitial en Gobernación (el PES incluido); Enrique de la Madrid, el doctor Narro o Nuño fueron cartas insufladas para una muy aleatoria probabilidad. No se advierte en el PRI un escenario de serios conflictos internos, nada que no pueda superarse en la coyuntura, pero el verdadero reto está al interior de la sociedad mexicana y en López Obrador quien ha aprovechado el mar turbulento de la inconformidad para pescar a rio revuelto. A Anaya se le complica porque el Frente aun no descifra la ecuación de su laberinto.

En ese aún hipotético Frente, a la intensa presión del cabildeo para decidir las candidaturas en cada estado, se suma la del método para elegir candidato a la presidencia de la república, y por si no bastara pesa como espada de Damocles el plazo improrrogable para que Alejandra Barrales deje la presidencia del PRD en apego a los estatutos de ese partido, y conforme lo ordena el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación. Está por verse si Mancera acepta la propuesta panista aprovechar el periodo de precampaña para elegir al candidato con métodos como consulta a la militancia de cada partido, debates, encuestas, o la combinación de todos esos métodos, cuando el PAN adelanta que gobierna en 14 entidades. Sobre cuál será el destino de esta coalición partidista lo sabremos en pocos días porque el calendario electoral aprieta y partidos como Morena y el PRI ya tienen candidatos de “unidad”, dos pasos muy difíciles aún pendientes por ensayar en el Frente. Entre quien ideó el Frente (Mancera) y quien se afana por concretarlo (Anaya) ¿quién será el candidato? He allí el dilema.

Colateralmente, se sucederán las candidaturas a gobernador en 9 entidades federativas, a diputados locales, federales y senadores de la república. Para el gobierno de Veracruz el PRI escogerá entre sus senadores, José Yunes Zorrilla y Héctor Yunes Landa. Hay quienes atribuyen a Meade la posible candidatura de Yunes Zorrilla, olvidan la larga trayectoria del senador y su intensa labor de cabildeo ajeno a todo padrinazgo. ¿Quién pudiera regatearle méritos al senador Yunes Landa? Rubén Figueroa calificaría de “caballada gorda” la del PRI.

En el PAN, solo un terremoto político impediría la candidatura del alcalde de Boca del Rio, Miguel Ángel Yunes Márquez, al gobierno veracruzano. En Morena, una vez decidida la candidatura de Rocío Nahle al senado, nadie más le disputará lo que la “encuesta” dice a favor de Cuitláhuac García. La incógnita corre a cargo de Movimiento Ciudadano, su silogismo indica: no se va ni con melón (Morena) ni con sandía (PRI), su rango de votación en Veracruz es pírrico, luego entonces irá con PAN-PRD.

alfredobielmav@nullhotmail.com