Línea Caliente
Por Edgar Hernández*

 

¡Carlos García Méndez, al quite!

 

Concluye de manera por demás exitosa el alcalde de la capital de Veracruz, Américo Zúñiga quien tuvo que lidiar con dos gobernadores –uno corrupto y el otro vengativo y visceral-, contra localizados grupos de jalapeños renuentes al cambio y dos que tres beneficiarios quienes al retirárseles el apoyo por razones de austeridad se convirtieron el sus peores defenestradores.

Xalapa, afortunadamente gracias al dinámico alcalde cambió su fisonomía en los últimos cuatro años.

Sin perder su esencia cultural y exponente natural –la Ciudad de las Flores- muestra hoy una nueva cara con obras que no son de relumbrón y sí hacen funcional las más de 450 colonias que conforman su abrupta orografía de esta capital asentada sobre cerros y ríos.

Drenaje vía amplios colectores, calles de concreto, nueva avenidas, ductos de agua a las más apartadas zonas rurales de Xalapa, así como dignos escenarios para la cultura, la recreación y el deporte son el legado del joven Américo Zúñiga Martínez.

Hijo de uno de los más queridos jalapeños, don Guillermo Zúñiga, ya desaparecido, Américo, migra en breve al PRI estatal para coordinar desde esa sede partidista la campaña político electoral de Pepe Yunes, con quien lo une una amistad desde la infancia.

Antes deja las cosas en orden.

En caja más de 160 millones de pesos para continuar, concluir y abrir nuevas inversiones urbanas y de programas del medio ambiente. Antes, deja para la entrega-recepción, a su suplente, el prestigiado doctor Carlos García Méndez, rector de la Universidad de Xalapa y querido y respetado –por su honestidad y seriedad- entre la clase política, académica y amplios sectores capitalinos.

El centro de la ciudad está a días de concluir sus trabajos al igual que el drenaje de la más importante arteria de la ciudad, la avenida Murillo Vidal, herencia destrozada que le dejó la anterior alcaldesa Elizabeth Morales.

Así pues, de Xalapa se podrán decir muchas cosas malas y agrandarse sus defectos. También criticarse temas inconclusos como el paraje lunar en que han convertido a decenas de colonias los legendarios baches, pero sin duda hay logros.

Nuevos escenarios para las bellas artes; una Xalapa iluminada y centenares de calles con un nuevo rostro gracias al adoquín, al concreto hidráulico y sus parques que son más de 150.

Nuevos tiempos habrán de llegar para Xalapa que mira con escepticismo al novato de Hipólito Rodríguez que ya se frota las manos para ver como maneja los casi mil 300 millones de presupuesto que tendrá en su cajón a partir del uno de enero.

2018 es un año electoral que para Morena podría ser como el año de Hidalgo.

Xalapa es un bastión moreno y la plaza no la van a perder a manos del PAN, segundo lugar, ni del PRI, tercer lugar, aunque es indiscutible que los cercanos competidores le jalen votos para su causa ya que la lucha es por las diputaciones, la gubernatura y la Presidencia de la República.

Y todo suma.

Nuevos proyectos están por arrancar de cara a la inminente madre de todas las batallas electorales y más vale desde ahora apartar lugar y comprar palomitas porque esto va a estar de película.

Tiempo al tiempo.

 

*Premio Nacional de Periodismo