No podía ser de otra manera la reacción de rechazo por parte de actores políticos y organizaciones de la sociedad civil a la propuesta de López Obrador para amnistiar al crimen organizado en pos de paz y tranquilidad para México. ¿Dejar en el olvido a los miles de desaparecidos, como si nada hubiera ocurrido? ¿El perdón garantiza que ya no habrá más secuestros, desaparecidos, embolsados, descuartizados? Vaya tremendo resbalón de AMLO, el primero de esa magnitud en el presente proceso electoral, la lógica induce a suponer la repetición de dislates semejantes, lo cual terminaría por comprobar que aquello de ¡cállate chachalaca! no fue un inusitado exabrupto, sino personalidad política deformada.