Cuentan quienes conocieron de cerca esa historia que Duarte de Ochoa comentaba en Petit Comité su cercana relación con el presidente Peña Nieto, para reforzar esa presunción refería las “ayudas” millonarias transferidas a favor de aquel; de esa manera reforzaba su confianza en convertirse en el factótum de su sucesión nombrando al candidato de su preferencia, quien le cubriría la salida, tal como él lo hizo con Herrera Beltrán. En esa lógica gran parte de su equipo, segundo y tercer nivel, dio rienda suelta a su cleptomanía, confiados en que no habría consecuencias frente a la ley, pues el sucesor en el mando cubriría todo. Afortunadamente esa hipótesis se les frustró, Duarte y otros más están en la cárcel, y los que gozan de fuero ya empiezan a sentir la lumbre en sus aparejos.