Por si acaso…

Por Carlos Jesús Rodríguez

*Traición haría perder al PRI
*Nos leemos hasta 2 de Enero

NO HAY plazo que no se cumpla, y José Francisco Yunes Zorrilla está a punto de darle cumplimiento al suyo en el Senado de la República el martes 26 de este mes, cuando pida licencia para estar en condiciones de contender por la Gubernatura del Estado. Solo espera que pase la Navidad, y después de esa fecha el Comité Ejecutivo Nacional del PRI buscará el encuentro con Héctor Yunes Landa para notificarle que de acuerdo a encuestas, el oriundo de Perote será quien lleve la batuta en esta ocasión, luego de que en 2016 aceptó el sacrificio de retirarse para que el de Soledad de Doblado enfrentara a su primo hermano en una contienda que solo enemistó a la familia. Pepe será el candidato del “tricolor”, no solo porque así lo quiera José Antonio Meade Kuribreña, el virtual abanderado a la Presidencia de la Republica, sino porque en los sondeos que ha realizado la cúpula “tricolor”, es el mejor posicionado y el que garantiza una competencia ganadora, siempre y cuando Yunes Landa decida permanecer, luego de que Dante Alfonso Delgado Rannauro le sonsacara ofreciéndole la candidatura del Movimiento Ciudadano para que pueda, nuevamente, buscar treparse a la Gubernatura. Lo que no toma en cuenta Yunes Landa es que si abandona al partido que le ha dado todo, las posibilidades de triunfo serán nulas, ya que si algo no es perdonable en política y en todos los órdenes de la vida, es la traición.

EN DICIEMBRE de 2015, siendo secretario de Gobierno, Flavino Ríos Alvarado, en la cúpula “tricolor” no deseaban que Héctor Yunes Landa fuera el abanderado. Las condiciones no le favorecían y, peor aún, tenía en contra al, entonces, Gobernador Javier Duarte de Ochoa. Se lo dijeron claramente: -tienes que hacer las paces con Duarte o te va a hacer perder-, y como hubo resistencias, la dirigencia nacional comenzó a analizar otros perfiles dándole anuencia a Pepe Yunes Zorrilla para que decidiera. El de Perote, encargado de buscar una opción distinta a Héctor si no se disciplinaba, buscó a uno de sus amigos para contactar a un personaje no ligado a grupos políticos, aun cuando prestó servicio a varios Gobiernos, entre otros, el de Rafael Hernández Ochoa, Miguel Alemán Velasco, Fidel Herrera y Javier Duarte. Se trataba de Flavino Ríos Alvarado, con quien Pepe Yunes sostuvo una reunión privada en sus oficinas de Palacio, en la que hubo el ofrecimiento como alternativa. Ríos Alvarado puso una sola condición: “si hay un solo dirigente de nuestro partido que se oponga a mi probable candidatura, simple y llanamente, no voy”. Cuando el encuentro trascendió, Héctor Yunes amenazó, incluso, con dejar el PRI, lo que motivó que Ríos Alvarado desistiera y las cosas quedaron tal como iban.

YUNES LANDA fue candidato del PRI a la Gubernatura, pero no del Gobernador en turno, y eso motivó que ciertos respaldos económicos se torcieran hacia el Movimiento de Regeneración Nacional, en este caso en torno a Cuitláhuac García Jiménez, lo que le permitió quedar como segundo lugar en la elección siendo derrotado por la alianza PAN-PRD, pero la lección que dejaron al PRI aquellas traiciones le costaron la Gubernatura. Héctor, que amenazó con irse, provocó el malestar de Duarte, a tal grado que en pleno proceso selectivo le ofreció una caña de pescar para que capturara peces gordos en el Estero, y después de allí vino una indiferencia oficial que le costó el triunfo al de Soledad de Doblado pero, también, la cárcel al desleal Gobernador que se la jugó por otra fórmula. Tal vez Flavino Ríos, de haber sido el candidato, no hubiese ganado pero, tampoco, habría pisado la cárcel ya que se habría retirado a tiempo. El propio minatitleco desoyó a uno de sus amigos que le recomendó no formar parte del equipo de Duarte de Ochoa, y si lo hacía aceptara solo la Secretaría de Educación en donde tenía probaba experiencia, pero el gusanito de la política le hizo acceder a la Secretaría de Gobierno que, finalmente, fue causa de un hecho que terminó por manchar su nombre.

HOY, NUEVAMENTE, Héctor Yunes Landa quiere repetir como candidato, y veladamente ha dado a entender que si su partido no lo abandera podría ir como independiente o, en el peor de los casos, como candidato del Movimiento Ciudadano, algo que lo llevaría al sótano de la contienda pero, de paso, daría un duro golpe al PRI que lo situaría en el tercer sitio en la contienda. Yunes Landa debe reconocer que ya tuvo su oportunidad y perdió, y que es el momento de José Francisco Yunes Zorrilla, ya que de lo contrario solo provocará un enorme hueco al tricolor del que difícilmente saldría en mucho tiempo, pues no hay que olvidar que el Gobernador es Miguel Ángel Yunes Linares, y a quien desea impulsar es a su hijo, el alcalde de Boca del Río, Miguel Ángel Yunes Márquez, y que el Gobernador, sea del partido que fuere, cuenta con los amarres y mecanismos de poder para poder imponer a quien quiera.

HECTOR Y Pepe, si quieren trascender, tienen que hacer a un lado las diferencias y aparecer como mancuerna para demostrar que están unidos, que trabajará cada cual por su lado pero a favor de uno de ellos, pues ambos no pueden ser candidatos a Gobernador al mismo tiempo, y que, por lo tanto, si uno se rebela al otro la derrota será el camino que les espera. Pepe, por su parte, debe entender que el equipo que le rodea es obsoleto, y que una muestra del rechazo la acaba de vivir Ranulfo Márquez Hernández cuando en su nombre se presentó hace unos días en el distrito de Coatepec y por poco es sacado montado en burro por una multitud enardecida que le reclamó qué hizo por ellos cuando fue legislador. Y es que habiendo tanta tela de donde cortar, Yunes Zorrilla sigue estancado en los mismos dinosaurios del pasado que ningún favor le hacen a su postulación.

PEPE DEBE renovar todo aquello que no funcionó, entre otros al dirigente Estatal del PRI, Renato Alarcón, que hace unos días advirtió que no renunciará –dicen que por instrucciones de Héctor Yunes-, ya que en pleno proceso electoral no se puede cambiar a un dirigente, salvo que sea por renuncia de éste, y en lo personal no piensa retirarse de la dirigencia, lo que se antoja un acto de soberbia e intolerancia, cuando el futuro candidato debe decidir a quién quiere en ese partido. En fin, Yunes Zorrilla debe dar un manotazo en la mesa y meter orden de una vez por todas antes de que sea demasiado tarde. Así las cosas…

*****

ESTAMOS CONSCIENTES de que no lo merecemos, pero con motivo de la Navidad y el Año Nuevo el cuerpo y la familia reclaman un descanso. Por tanto, nos leemos el martes 2 de Enero. A todos –nuestros lectores y detractores- les deseamos lo mejor en el 2018 y lo que resta de este año. Gracias por la paciencia y tolerancia. Feliz Año…OPINA carjesus30@nullhotmail.com