Como buen aficionado al béisbol Andrés Manuel López Obrador, desde “la loma de responsabilidades”, o sea, como pitcher, lanzó una bola muy bobita, fácil de batear en Quechultenango, Gro., zona dominada por la banda criminal de Los Ardillos: “Vamos a explorar todas las posibilidades, desde decretar una amnistía, escuchando también a las víctimas… Vamos a hacer todo lo que se pueda para que logremos la paz en el país; para que no haya violencia. Se debe perdonar si está de por medio la paz y la tranquilidad del pueblo…” Obviamente, sus oponentes aprovecharon esa oferta y la compraron, desde doña Margarita, Fox y Meade, quien expresó “Estamos del lado de las víctimas, no de los victimarios. Tenemos que anteponer la paz al conflicto y consolidar una cultura de respeto a la ley”. Y la campaña aun no empieza.