Por David Quitano

Empeñarse en el cuidado del lenguaje no es una frivolidad de decorador. La estética es ética. George Orwell

La discusión de ideas desde diversos frentes, es un término necesario para la evolución social, por su parte, el surco monotemático es un reducto contrario a la democracia. Evidentemente la participación social, no debe reducirse a lo que en el seno de los partidos se acuerde, sin embargo, sería un error no señalar que estos son quienes marcan la agenda política de la nación.

Expongo lo anterior, porque desde 1988 este país ha tenido a la izquierda como la segunda fuerza política nacional, siempre realizando alianzas o coaliciones, entre partidos, que dentro de sus cartas fundacionales coincidían en un encuentro de lucha social, en sentido progresista, y hasta cierto punto liberal en términos políticos.

No obstante, este esquema durante los últimos años se ha ido debilitando, para centrarse solo en los acuerdos político-electorales, trasladando todo su discurso a lugares comunes- aquellos que tanto criticaron por años-.

Hace algún tiempo, escribí que consideraba ideológicamente y mutuamente-excluyente la alianza entre el Partido Acción Nacional(PAN) y el Partido de la Revolución Democrática(PRD),  pero que en términos electorales sería altamente efectivo; el tiempo me dio la razón.

Por otra parte, para 2018 parecía que la izquierda convencional sería encabezada por el Movimiento de Regeneración Nacional(MORENA), pero apenas hace una semana se confirmó la alianza con el Partido Encuentro Social(PES), estrictamente hablando un frente ideológicamente aún más opuesto que el de PAN-PRD.  Estos híbridos, buscan siempre la sumatoria de votos como condicionante esencial, atentando a todas luces contra el planteamiento ideológico de quienes son sus simpatizantes.

¿Qué costo social tiene esto?, sería irresponsable de mi parte poner un esquema numérico que dé respuesta a la interrogante, acaso, es parcialmente correcto expresar que el costo es meramente político sociológico para el pueblo, trasladando esto como una loza de sepulcro, ya que la carencia de identidad es una esclerosis pírrica para el proceso electoral.

A esto en el Revolucionario Institucional acude un candidato ciudadano, que para algunos sectores internos no representa su “ideología”, brindando a nosotros los lectores una vitrina en la cual se tiene como única constante la ausencia de sustancia por parte de los institutos políticos.

¿Se acabaron la ideologías? ¿Solo nos quedan los intereses de cúpula?¿Cómo sostener una plataforma con ocurrencias o cambios abruptos de posiciones? ¿Cómo identificarse con aquello que no ofrece nada?. Menudas disyuntivas.

Debemos comprender que para cada tema hay un contra-tema. Lo cierto es que para cada dato duro que hallo que apunta el declive del país, se hallan dos que señalan prosperidad futura en diversos sectores.

Aquí la dialéctica de las ideas cobra altos propósitos, a partir de que en aquellos datos duros en los cuales se está mal, es preciso señalar, para mejorar, para ello juega un rol importante la oposición. Dicho esquema de ida y vuelta puede ser la única vertiente para salir de los temas en los que estamos en los escombros. Para ello es bueno no mezclar el agua y el aceite.

Cierre…..,

Menciono lo anterior un poco inspirado en lo que Silva Herzog Márquez escribió en un artículo titulado “ De la soledad a la soledad” [Cuando-Orwell- en un prólogo de Rebelión en la granja menciona que la libertad era el derecho de decir lo que la gente no quería escuchar, hablaba en realidad de la honestidad intelectual: el deber de decir lo que no conviene decir.

Por eso recordaba el viejo himno evangelista:

Atrévete a ser un Daniel,

atrévete a estar solo,

atrévete a ser firme en tu propósito,

y atrévete a decirlo.

El solitario placer de la valentía]