POR SI ACASO…
Carlos JesúsRodríguez Rodríguez
5 de diciembre del 2017

*AMLO: discurso frustrado
*¿Y la justicia a agraviados?

PRIMERO ANALICEMOS la palabreja: “Amnistía” es una ley de olvido que tiene por resultado, como se indica, dejar de lado ciertas infracciones, en suma, que se den por terminados los procesos, y si éstos ya fueron fallados por un juez, queden sin efecto las condenas impuestas. Aplicar, sin embargo, una amnistía no es fácil ni depende, únicamente, del Presidente en turno, pues estaría violentando la autonomía de los poderes, en este caso, del Judicial que es quien determina las penas a que se hace acreedor un delincuente. Pero por si no fuera suficiente, la jurisprudencia internacional –explican expertos jurisconsultos-, establece que no pueden decretarse amnistías para olvidar violaciones a los derechos humanos, esto es, no puede haber olvido cuando: a) Se Impide el enjuiciamiento de personas que pueden resultar penalmente responsables de crímenes de guerra, desaparición forzada, genocidio, de lesa humanidad o violaciones graves de derechos humanos, incluidos los delitos que afecten concretamente a la mujer y la violencia de género; b) Si se interfiere con el derecho de las víctimas a un recurso efectivo, incluida la reparación o, c) Si se limita el derecho de las víctimas y las sociedades a conocer la verdad acerca de las violaciones de derechos humanos y del derecho humanitario. Por ello la amnistía que enarbola Andrés Manuel López para capos de la delincuencia organizada en caso de ganar la Presidencia de México, no deja de ser una ocurrencia electorera que ya está pagando las consecuencias, pues nadie en sano juicio desea ver en las calles a personas que cometieron ilícitos graves contra la sociedad, entre otros, asesinatos, desapariciones, extorsiones, secuestros, asaltos con violencia, levantones e, incluso, robos, y menos las víctimas que nunca podrán olvidar esos agravios.

Y AUNQUE López Obrador argumente que el problema de la inseguridad no se debe enfrentar con más violencia, como enfatizó en Oaxaca, donde criticó la estrategia anticrimen impuesta por el Presidente Enrique Peña Nieto “que ha resultado fallida al querer resolver un problema que se originó por el abandono del pueblo”, lo cierto es que “se resbaló”, pues ha quedado demostrado que ningún delincuente que deja la prisión –o muy pocos- enmiendan el rumbo –ya que las cárceles de México no son, precisamente, instancias reformatorias que readapten malhechores, y ahí está el ejemplo de José Luis Gutiérrez Valencia alias “Don Chelo” o “El 77” que hace dos semanas abandonó el complejo carcelario de Puente Grande -luego de que un juez lo absolvió de los cargos de portación de armas de fuego y delincuencia organizada, y ayer pereció abatido por las fuerzas armadas en el municipio de Tonalá, Jalisco al volver a las andadas. Don Chelo era consuegro de un importante capo del narcotráfico, y de acuerdo al reporte oficial, apenas alcanzó la libertad se incorporó a sus actividades ilícitas.

SIN DUDA, el dirigente del Movimiento de Regeneración Nacional y virtual candidato de ese partido a la Presidencia tiene razón cuando señala que “querer enfrentar el problema –de la delincuencia- sólo con el uso de la fuerza es erróneo, pues veo que no se puede enfrentar la violencia con la violencia, no se puede apagar el fuego con el fuego” pero, tampoco se terminará el grave problema de la inseguridad amnistiando a quienes incurren en ilícitos graves, aun cuando el tabasqueño sostenga: “quiero responder a quienes se ofuscaron porque hice un planteamiento para garantizar la paz y la tranquilidad en nuestro País; yo sostengo que por la corrupción que impera, que reina en nuestro País, se desató la inseguridad y la violencia”, y acaso tiene razón, pero no es con la amnistía que borra los actos que han pasado antes o después de un fallo judicial y suprime la infracción, la persecución del delito, la formación de juicios y, finalmente, elimina todo el pasado, como se avanzará en la materia. La amnistía tiene como finalidad crear condiciones propicias para alcanzar acuerdos de paz o bien, favorecer la reconciliación nacional, pero México no está en una “guerra civil”, aunque lo parezca; no se estaría amnistiando a grupos insurgentes o guerrillas sociales, sino a delincuentes que, se quiera o no aceptar, volverán a lo mismo en detrimento de los gobernados.

NO HAY que confundir “amnistía” con “indulto”, pues de acuerdo con el Código Penal Nacional, este último si es válido, y lo puede conceder el Titular del Ejecutivo Federal. Basta leer el Artículo 97 que establece que “cuando la conducta observada por el sentenciado refleja un alto grado de readaptación social y su liberación no representa un peligro para la tranquilidad y seguridad públicas, conforme al dictamen del órgano ejecutor de la sanción (ojo ojo) “y no se trate de sentenciado por traición a la Patria, espionaje, terrorismo, sabotaje, genocidio, delitos contra la salud, violación, delito intencional contra la vida y secuestro, ni de reincidente por delito intencional, el Presidente de la República le podrá conceder el indulto en uso de facultades discrecionales, expresando sus razones y fundamentos en los casos siguientes: a) Por los delitos de carácter político a que alude el artículo 144 de este Código; b) Por otros delitos cuando la conducta de los responsables haya sido determinada por motivaciones de carácter político o social, y, c) Por delitos de orden federal o común cuando el sentenciado haya prestado importantes servicios a la Nación, y previa solicitud.

ANDRES MANUEL, sin duda, y debería aceptarlo, pues es humano, equivocó, y alguien debería explicarle o regalarle un diccionario jurídico que le esclarezca la diferencia del indulto y la amnistía: el primero extingue la responsabilidad penal actuando sobre la pena derivada de un delito (la persona sigue siendo culpable, pero se le ha perdonado el cumplimiento de la pena), mientras que la amnistía actúa sobre el delito mismo, y suele tener efectos retroactivos y, entre otros, extingue toda responsabilidad penal o civil y anula los antecedentes penales. Por el mismo motivo, es general dado que actúa sobre todos los que cometieron ese delito, y no sobre individuos concretos. La Enciclopedia Jurídica señala que la amnistía suele suponer un nuevo juicio de valor sobre la conveniencia de prohibir o sancionar una conducta. Por esa razón, las leyes o actos de amnistía son más frecuentes en momentos de cambios sociales o de regímenes políticos y, en ocasiones, se asocia al perdón de presos políticos. Sin embargo, su empleo puede ser objeto de polémica, pues puede provocar la impunidad de quienes cometieron graves hechos durante un régimen anterior. En suma, no hay que confundir la magnesia con la gimnasia. Es cuanto…

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POR CIERTO, vaya desde aquí nuestra felicitación al colega Héctor Raúl Rodríguez, Jefe de Redacción e Información del portal www.gobernantes.com por el inicio de su espacio de opinión: “Es cuanto…”. Enhorabuena. OPINA carjesus30@nullhotmail.com