Con mucha frecuencia, Andrés Manuel López Obrador adopta actitudes reduccionistas frente a quienes le cuestionan sus planteamientos, como el de esta semana al proponer la amnistía a delincuentes para “conseguir la paz” a México, porque no es partidario del “ojo por ojo y diente por diente”. Su intolerancia lo lleva a asegurar irrespetuosamente que a los secretarios de Marina, el almirante Vidal Soberón y de la Defensa Nacional, Salvador Cienfuegos, “les ordenaron lanzarse en contra nuestra”, una aseveración al ahí se va, en la lógica de situarse en posición de víctima de los dictados de la “Mafia del Poder”, una cantaleta ya pasada de moda.