El semanario británico The Economist diagnostica un balance desfavorable a la administración encabezada por Peña Nieto y lo pone como indicador en contra de las posibilidades de que Meade gane la presidencia de México y pone adelante  a Andrés Manuel López Obrador,
“Los votantes opinan que (Peña Nieto) no ha hecho lo suficiente para combatir el crimen y la corrupción…”, una promesa de campaña incumplida. The Economist introduce la idea de complicidad de Meade “con la corrupción, porque no la denunció en el gobierno de Peña Nieto” (argumento de Jorge Castañeda últimamente muy difundido), aunque “se cree que es honesto”. A López Obrador lo tacha de “populista” el “nacionalista más vociferante entre los candidatos”. De Ricardo Anaya da por sentado será postulado por el Frente Ciudadano y “competirá con el aspirante del PRI para el voto de rechazo a López Obrador… “Si ello sucede, la carrera puede ser entre Meade, un miembro del establishment apolítico, y López Obrador, un político antiestablishment…”.