La renuncia del Senador Javier Lozano a las siglas del PAN y su inmediata integración a la campaña del precandidato del PRI, José Antonio Meade, quien ya tenía el respaldo de quien fue considerado como el apóstol del cambio en México, Vicente Fox; la coalición del PAN, PRD y MC, que nos arroja sorpresas como el ya comentado y polémico apoyo de Dante Delgado a la candidatura de Miguel Ángel Yunes Márquez para la Gubernatura de Veracruz, la suma de esfuerzos de la izquierda radical de MORENA con el conservadurismo de Encuentro Social y la llegada a sus filas de todo el cascajo del priismo y demás partidos, nos demuestra que en México la defensa de las ideologías partidistas es una cuestión que la llamada “clase política” se pasa por el arco del triunfo, una cosa es el famoso “chapulinismo”, pero lo que se está viendo en este proceso electoral es una situación que raya en lo obsceno, en donde las negociaciones y la búsqueda del poder hacen de lado lo poco que quedaba de decencia política en este país. “Vendrán cosas peores…”, dice en la Biblia.