Ya se conoce la clara tendencia de López Obrador de emplear la táctica de Casius Clay  de “picar y salir”, la ejercita con singular facilidad. Califica de Ñoños y Fresas a Meade y a Anaya, sin embargo asegura que no va “a polemizar con Meade”, no se va a “enganchar” respecto del calificativo de corrupto que le endilga Meade, a quien a su vez tacha de “tapadera” de corrupciones de cuando fue Secretario de Hacienda con Calderón y Peña Nieto. Aplica la misma estrategia en cada visita a Veracruz, le pica la cresta al gobernador y este lo reta y califica de loco y vividor. Este intercambio de calificativos desagrada a la ciudadanía, que observa con preocupación el bajo nivel de campaña política empleado por quienes intentan convencer que son la “mejor opción”.