Ayer hubo dos comparecencias que, debido al estado de barbarie en el que se encuentra Veracruz, debieron ser atendidas con seriedad, especialmente por los diputados locales. Una fue la comparecencia del Fiscal General del Estado, Jorge Winckler, y otra la de Namiko Matzumoto Benítez, Presidenta de la Comisión Estatal de los Derechos Humanos.

En la comparecencia de Winckler la asistencia fue copiosa, pues el Fiscal ha servido de punchin’ bag a los detractores de la administración de Miguel Ángel Yunes Linares. El interés político-electoral salió a relucir y no faltaron las grescas y el escándalo, las acusaciones y el clásico protagonismo de la diputada Maryjose Gamboa.

Lo que no tiene perdón es el poco interés que mostraron los diputados en la comparecencia de Namiko Matzumoto. Apenas diez de los cincuenta miembros del Congreso asistieron a la rendición de cuentas de la Presidenta de de la Comisión Estatal de los Derechos Humanos, lo que deja ver la prioridad de nuestros presuntos representantes.

En un estado en el que a diario hay secuestros, asesinatos, discriminación, acoso, y demás violaciones a los derechos humanos fundamentales, es una pena que los legisladores decidan faltar a su obligación y presten nula atención a un tema que atraviesa por entero la vida de los veracruzanos.