No es exactamente lo mismo, pero los casos guardan estrecha similitud, aunque con sus particulares características: el vocero del PRI en el estado, Marco Antonio del Ángel, sale de su larga hibernación para declarar como monarquía el intento del gobernador por heredar a uno de  sus hijos el cargo; con razón o no, ese razonamiento se oye muy forzado pues el declarante es hijo de César del Ángel, dueño de la franquicia de Los 400 pueblos, una organización cuya jefatura obtendrá por herencia. Obviamente no es un equivalente, porque en lo primero se trata de un cargo público y en lo segundo de una organización manejada como empresa particular, pero a los ciudadanos ya no escapan esos detalles de la simulación política.