El senador Javier Lozano renuncia a su militancia panista porque- dice- este partido ha perdido su mística, ha caído en prácticas viciosas, es “una auténtica farsa. Una simulación. Estamos ante la imposición de un joven dictador (Anaya), que imitando las peores prácticas que tanto criticamos en otros partidos se replican en el PAN con absoluta candidez e impunidad”. Nada nuevo bajo el sol, porque la verdad de su salida está vinculada a su frustrada candidatura al gobierno de Puebla, que de haberla conseguido no hubiera ocasionado los referidos calificativos; también se debe a la ruptura del calderonismo con la corriente de Anaya, y configura un riesgo interno amenazante para la competitividad panista en el presente proceso electoral.