Cada quien bajo su buen criterio está en libertad de creer o no los dichos de AMLO, de Yunes Linares o de Duarte de Ochoa acerca del supuesto financiamiento que Duarte otorgaba al Peje cuando “administraba” el dinero de los veracruzanos, como lo asegura Yunes; pero el ex gobernador lo niega y asegura no conocer personalmente al tabasqueño. El rango de decibeles se ha dilatado en el enfrentamiento retórico AMLO-Yunes porque uno pica cresta y otro replica en consecuencia. En ese diferendo ambas partes pierden, porque relegan la política al privilegiar un pleito de tono callejero que contamina una competencia democrática cuyo veredicto corresponde a la ciudadanía, la misma que vive en un cotidiano ambiente pleno de violencia ¿para qué echarle lumbre al fuego?