Han sido dos gestos, por lo menos, los que han revelado un germen preocupante en la orientación que está teniendo uno de los gobiernos municipales más importantes del Estado, el de Poza Rica, evidencia de que no importa los colores del partido que haya enquistado a un grupo gobernante, porque aun los mandatarios emanados del partido de la esperanza, se conducen con un sentido patrimonialista y de abuso del poder.

Como estreno de su flamante cabildo, los pozarricenses vinieron a encontrarse con que el histórico escudo que identifica a su municipio, había sido arteramente despojado de sus colores tradicionales y había sido asimilado con el del partido Movimiento de Regeneración Nacional, dominante en el cuerpo edilicio en este régimen.

La segunda sorpresa fue que vieron incorporada al cuerpo de funcionarios a una persona cuyo único mérito, señalan los pozarricenses, es que es cuñada de la poderosa diputada Rocío Nahle, designación que indignó a muchos de los que sí participaron en la campaña que encumbró al alcalde.

Estas tempranas muestras del uso (y abuso) del poder revelan que los miembros de Morena no escapan al sentido patrimonialista que los funcionarios de otros partidos le dan a recursos que son públicos, donde deben emplearse criterios de mérito y donde no se vale pintar símbolos oficiales con sellos partidistas. Parece que hay muchos émulos de Fidel Herrera Beltrán.