Mientras la agenda pública se ocupa de las peripecias electorales, Javier Duarte de Ochoa la pasa a toda madre en el reclusorio Norte.

Según una crónica de El Universal, el peor gobernador de Veracruz deja transcurrir los días en la pacheca y la chabacanería, jugando poker, cocinando, leyendo y durmiendo apaciblemente sobre una cama matrimonial.

Por otro lado, ni la justicia internacional se hace presente, pues España negó la extradición de Javier Nava Soria, quien fuera contador de la red de corrupción del ex gobernador veracruzano.

Es cada vez más difuso el destino de Javier Duarte, pareciera que el el gobierno federal está dejando que su caso se enfríe  y el tufo de impunidad se intensifica día a día.