Dialogando
Por Abel Domínguez Camacho
José Antonio Meade escupe para arriba al escribir en su twitter-hace un día-sobre la corrupción, cito: “Vamos a pelear con todo en contra de la corrupción. Lo haremos con experiencia y esfuerzo. lo dijimos en Veracruz, con certeza, de manera categórica: ni un peso al margen de la Ley”. fin de la cita.
Las virtudes de las redes permitió que de inmediato le lloviera sobre mojado al aspirante presidencial del PRI; probablemente no tenga quien le cuide el discurso y la oportunidad del mismo, el entorno ya quedó rebasado por el vecindario que representan las redes y, si él mismo escribió en su cuenta pues ni cómo ayudarle.
El (pre) candidato del PRI puede acudir a cualquier tipo de protocolo en su retórica frente a los priísta que quiere convencer en esta etapa, a cualquiera menos al tema de la corrupción sistémica, que para su jefe es cultural; no puede tomar la bandera de la corrupción porque directa o indirectamente formó parte de ella y, no puede darse por no enterado de las situación que lo rodeaba durante su paso por el gobierno y, no puede tomar como bandera la corrupción porque, en todo caso, tendría que desmarcarse de su jefe, el presidente Peña Nieto, y eso no es posible al menos que esté dispuesto a pagar el costo, mismo que puede ser muy alto, ya lo vivimos en 1994 y no creo que se repita.
Es muy ilustrativo y aleccionador el texto de Amparo Casar, Corrupción, LA SOMBRA DE LAS INSTITUCIONES,  que hace un  muy elocuente y puntual inicio de su texto y con eso es suficiente para insistir en que José Antonio Meade debe ser cuidadoso con su discurso, en especial en el tema de la corrupción. cito: “Nadie mejor que un gobernante, un funcionario público de alto nivel o un empresario que se colude con ellos para explicar cómo operan la corrupción y la impunidad. Cuánto más revelador sería este ensayo si lo escribieran Javier Duarte desde el reclusorio, Cesar Duarte desde el lugar en que se esconde, Borge desde Panamá o nuestros Marcelos Odebrech en donde se encuentren”. Fin de la cita. (Camín Aguilar, Coordinador, ¿Y ahora qué? México ante el 2018, ed. DEBATE, 2017).
La Casar abunda en referencias y ejemplos bien documentados, que no son mi intención repetir.
Lo que sí quiero tomar para cerrar esta entrega es el título del libro que he referido, ¿Y ahora qué?, pregunta para la sociedad y para los aspirantes a la presidencia de la república y, para los aspirantes al gobierno de Veracruz.