La campaña de José Antonio Me-a-de no logra despertar el interés ni el entusiasmo siquiera de los propios priistas, menos del resto de los mexicanos. Parece un deja-vu de los tiempos en que la mediocridad de Luis Donaldo Colosio no lograba levantar su propia campaña a la Presidencia de la República.

Sí, Colosio era mediocre, aunque quizá buena persona. Aquellos que se sienten fascinados por creer que era un héroe civil sólo exhiben desconocimiento de los hechos que protagonizó. Luego de que fue asesinado, los medios de comunicación alineados se encargaron de construirle una figura de mártir y súper hombre que muchos testigos de aquellos años se han creído, y que las nuevas generaciones juran como verdad.

Ahora, Me-a-de anda en las mismas. Su personalidad plana no emociona. Sus propuestas son inexistentes o pasan inadvertidas, y lo que otrora eran para los candidatos priistas concentraciones gigantescas en plazas públicas, se han convertido en pequeñas reuniones en sitios cerrados, muestra de la escasa capacidad de convocatoria.

Con el título ¿Por qué la campaña de Meade no “prende”?, Genaro Villamil hace un excelente análisis de los errores en que, además, ha caído la estrategia de campaña.

Pero sí confirma lo que se presiente: no sube en el gusto popular y parece destinado a seguir en el tercer lugar.

Sólo alcanzaría Palacio Nacional mediante un fraude que incendiaría al país.

Ver:

https://regeneracion.mx/por-que-la-campana-de-meade-no-prende/