Luego de las presuntas represalias de la Federación señaladas por el Gobernador de Chihuahua, Javier Corral, los actores políticos de todo el país no han dudado ni un segundo para escoger una trinchera.

Aurelio Nuño y José Antonio  Meade acusan a Corral de tortura; Hacienda se hace bolas: primero acepta la retención de recursos para luego declarar a Televisa que les dieron mal el número de cuenta; Ricardo Anaya se pone del lado de su compañero de partido y se monta a la ola chihuahuense… nada tonto; por su parte, Andrés Manuel, se ha mantenido en silencio.

Lo que sorprende es que Miyuli se ponga del lado de Peña Nieto. En clara alusión a la problemática con el gobierno de Javier Corral, Yunes Linares declaró:

“Nosotros tenemos una muy buena relación con el gobierno federal, nunca hemos tenido de su parte ninguna prohibición por la acciones que llevamos a cabo en contra de Javier Duarte y todo el equipo de corruptos que metimos a la cárcel”.

Habría que preguntarle al señor Gobernador qué ha sido del caso de Édgar Spinoso, Tarek Abdalá, de Alberto Silva y Vicente Benítez; también habría que cuestionarlo sobre la información que presuntamente cimbraría México, la cual, nunca llegó.

¿Ya pactó Miyuli con Los Pinos para llevar una lucha conjunta contra sus opositores? ¿No debería ser empático y cauteloso con su par en Chihuahua que se encuentra en una situación similar a la suya, sino idéntica? Tanto amor con Peña resulta sospechoso, sobre todo, en tiempos electorales.