Nula transparencia, censura, complicidad y sumisión ante los intereses más mezquinos, son las cualidades que distinguen al gobierno de Peña Nieto.

Human Rights Watch, una organización internacional no gubernamental (ONG) dedicada a la investigación, defensa y promoción de los derechos humanos, acusa a su administración incluso de tortura; instituciones del mundo entero señalan lo desatinada que resulta la Ley de Seguridad Interior por poner en peligro la integridad de los ciudadanos; el pleito con Javier Corral pone en evidencia el cochambre electorero y los presuntos desvíos que lo llevaron a ocupar la silla presidencial; y por si fuera poco, su silencio ante la constante humillación a la que nos somete Donald Trump con sus puntadas racistas e ignorantes, demuestran que le falta el arrojo para defender la dignidad del país que dice gobernar.

Meade, el alfil de Peña Nieto, representa la continuidad del penoso rostro que México muestra al mundo, ¡basta de vivir agachados!, como ciudadanos mexicanos, no debemos permitir que esto persista.