La Caravana por la Dignidad es un recorrido que hacen chihuahuanses por el país, en aras de exigir que su ex gobernador, César Duarte, sea extraditado y sometido a juicio. Fue agredida por priistas de Gómez Palacio, Durango, quienes la bloquearon y amenazaron con piedras y palos. La agresión parece ser clara. Habría sido instigada por la alcaldesa de la mencionada ciudad. La contratación de porros y golpeadores no es algo que sea gratis, seguramente fue financiado con dinero público, lo mismo que la manipulación mediática. En un asunto tan relevante, cuando se ataca la organización social legítima, es el propio Presidente quien debe intervenir, condenar los hechos y hacer lo necesario para que se castigue a los responsables, porque atenta contra las libertades políticas de los ciudadanos, sobre todo ciudadanos tan agraviados como los de Chihuahua. Esta muestra minúscula de represión a un hecho local, es el antecedente de lo que va a ocurrir para tratar de exterminar el movimiento político que favorece al candidato presidencial con mayor ventaja, que para más señas es enemigo jurado del actual régimen.