¡ADELANTE!

Pepe Valencia

Como una irrefutable prueba más de que a veces la realidad supera a la ficción, desde las cúpulas del poder político y económico se ha diseñado y puesto en operación una estrategia a la más alta escuela cuyo objetivo es impedir el ascenso de “ya sabes quién” a la presidencia de la república.

Incluye audaces tácticas y estratagemas, como compra de votos y apoyos subrepticios de grupos de poder fáctico; acusaciones contra Andrés Manuel López Obrador de mantener nexos con el presidente venezolano Maduro y el gobierno ruso de  Putin y de pretender el perdón y excarcelación de asesinos, secuestradores y  violadores, entre otros.

Se invierten miles de millones de pesos en campañas mediáticas y de toda laya en las que participan priistas y no priistas. Si estiman que a pesar de los intentos no les alcanzan los votos, PRI y PAN se aliarían de facto para inclinar el triunfo hacia el segundo lugar.

De tener éxito tal estrategia, el próximo presidente sería José Antonio Meade o Ricardo Anaya. Y por tercera vez López Obrador mordería el polvo como  el gran derrotado, aunque hasta ahora la nutrida lluvia de ataques  parece no haberle hecho mella y, en cambio, se ha fortalecido. Continúa como puntero en las encuestas.

De aquí al primero de julio podrían ocurrir mil y un eventos que incidirían en el resultado de la elección. Nadie está en condiciones de asumirse vencedor.

Lo cierto es que esta “madre de todas las batallas” repercutirá de manera importante en Veracruz y en ello es clave la participación del  gobernador Miguel Ángel Yunes Linares con la venia implícita de los Pinos.

Las negociaciones y pactos secretos a elevado nivel conducirían a sorprendentes escenarios posibles: la derrota de Obrador y Cuitláhuac García y el consecuente triunfo de Meade o Anaya.

Como en la real política el fin justifica los medios, analistas pronostican un desenlace en las elecciones de Veracruz mucho más increíble. A cambio de la campaña contra AMLO y del apoyo encubierto a Meade, le facilitarían y despejarían el camino al hijo de Miyuli.

Así, Miguel Ángel Yunes Márquez marcharía directo a la gubernatura y Pepe Yunes al gabinete presidencial como premio de consolación… si gana Meade.

En escenario distinto, si el número de votos es apabullante y contundente en favor de MORENA, al sistema no le quedaría más opción que reconocer la victoria de “ya sabes quién”.