CAMALEÓN

Por Alfredo Bielma

Ya recorren la entidad en su carácter de (Pre) candidatos al gobierno veracruzano los tres abanderados de alianzas partidistas constituidas para allegarse el mayor número de votos. Geográficamente tienen el mismo escenario, el piso es parejo para los tres en su visita a los 212 municipios en que se divide políticamente la entidad.

Pero ese escenario de geografía física adquiere valores diferentes cuando se le enfoca desde la geopolítica, en esa perspectiva el piso ya no es tan parejo, porque adquiere connotaciones relativas a cada fuerza política e inherente al perfil de las circunstancias de cada candidato.

La geopolítica veracruzana nos avisa del número de municipios que gobierna cada uno de los partidos participantes en el presente proceso electoral, es una información útil que permite conocer el escenario y las estructuras político-electorales de los contendientes. Un referente de singular importancia es el número de municipios gobernados por el PRI-Verde, cuántos por Morena-PT-PES y cuántos por el PAN- PRD-MC.

De subrayada importancia es la posición del partido en el poder, la característica de quien gobierna, su conocimiento del tema, su capacidad para operar, esto último no es irrelevante, no perder de vista que el ejercicio del poder desgasta y es navaja de doble filo, ayuda o desmerece.

Grosso modo sabemos que la coalición PAN-PRD gobierna un mayor número de municipios que el PRI y Morena, y opera como significativo enclave, aunque está comprobado que para efectos de una elección de gobernador no alcanza características determinantes porque intervienen otros factores de acentuada importancia: como la imagen pública del candidato, su trayectoria política, su vínculo con la ciudadanía y obviamente el partido al que abandera.

Miguel Ángel Yunes Linares ganó una elección sobreponiéndose al partido que gobernaba la entidad y enclaves municipales de importancia, lo cual induce a pensar que si bien el PRI y Morena no gobiernan en la mayor parte de los municipios ni tienen el gobierno estatal de ninguna manera significa que su participación podría resultar infructífera, como lo demuestran múltiples casos de alternancia en el país.

En cuanto a los candidatos, el panorama nos señala interesantes particularidades: Cuitláhuac García tiene más despejado el camino que Pepe Yunes Zorrilla y Miguel Ángel Yunes Márquez, por cuanto a que su partido es liderado por un candidato de acentuada convocatoria popular, y además no carga con la necesidad adicional de un discurso explicativo: Pepe Yunes deslindándose del estigma heredado por Duarte de Ochoa al partido que lo postula y Yunes Márquez precisando que su candidatura es ajena a una presunta “monarquía” y al continuismo.

A cambio, la trayectoria personal de Yunes Zorrilla aventaja a la de sus contrincantes, arrancó algunos años antes y lleva acumulados cientos de miles de kilómetros en sus recorridos por la geografía física, humana y económica de Veracruz; su discurso es convincente ante sectores agradecidos por una gestoría que acerca beneficios y promete un auténtico cambio de conducta política en el gobierno, su perfil de hombre público constituye la antípoda de los usos y costumbres tradicionales conformados por la simulación y el engaño.

Miguel Ángel Yunes Márquez no está ayuno de experiencias político administrativas, enfrentará la competencia con respaldos de toda índole, y el cumplimiento de los ofrecimientos gubernamentales en el plano estatal lo podrían catapultar en el ánimo ciudadano; forma parte de una generación de relevo y cuenta con buen coach; al igual que Pepe y Cuitláhuac se mantiene al margen de acusaciones de corruptelas, lo avalan dos administraciones municipales con resultados a la vista, los cuales puede presumir genuinamente.

Cuitláhuac García asume que su partido lleva la delantera: “la lucha es entre Miguel Ángel Yunes Márquez y yo”, “va cinco puntos arriba de éste, “aquí el candidato a vencer es un servidor y ellos verán qué hacen”; se siente confiado porque ahora es “más conocido”, refiriéndose a su primera campaña cuyos resultados lo ubicaron en tercer lugar, nada mal para un principiante. En realidad, cualquiera otro pudiera asegurar lo mismo que “Cui”, como le llaman sus amigos, Morena inicia campaña con un caudal de inercias bastante fuerte, pero no debiera confiarse porque él no es López Obrador y el umbral de competencia de sus competidores es muy alto.

En la candidatura del PANAL subyace una estrategia orientada más para restar que para sumar, porque para esto último se hubiera integrado en alianza, la interrogante es ¿a quién le resta?

Este es el repertorio electoral de hoy por cuanto hace a partidos y candidatos, ninguno de ellos tiene cola que le pisen, grata oportunidad para mantener un discurso de propuestas, porque quien se incline a buscar pendencias retóricas pudiera perder puntos. En cuanto a la ciudadanía, que vive en un cotidiano ambiente pleno de violencia requiere propuestas ¿para qué echarle lumbre al fuego? Nunca como ahora los abanderados presentan perfiles honorables antecedentes, parodiando al clásico: “La caballada está gorda”.

alfredobielmav@nullhotmail.com

13- 3n3r0-2018