El inicio de la administración de Hipólito Rodríguez se ha convertido en un fiasco total. Si bien sus intenciones y promesas de campaña eran nobles, la realidad política le ha tocado a la puerta. Duramente criticado por la incorporación en su cabildo de personajes provenientes del altiplano, con total desconocimiento de la dinámica de la capital veracruzana, el Alcalde justifica sus nombramientos con el pretexto de que en Xalapa no encontró a personas con la capacidad profesional necesaria para desempeñar cargos de gran importancia para la administración municipal. Eso es inconcebible en una de las ciudades más cultas del continente y asesta un duro golpe a miles de profesionistas y académicos egresados de la Universidad Veracruzana y de las decenas de instituciones particulares que hay, muchos de ellos inclusive seguidores suyos. Hipólito no tiene razón y él lo sabe. En realidad no supo cómo justificar lo injustificable, es decir, la incrustación de foráneos que no vienen a trabajar por la ciudad, sino a realizar operaciones político-financieras a favor de un partido.