Durante la etapa de democratización de procesos electorales en la década de fin de siglo los partidos políticos fueron protagonistas centrales de esa trama: el PAN cambió de estrategia y decidió negociar con el poder, mientras el PRD se confrontó abiertamente con la elite en el gobierno porque consideraba que la democratización solos sería posible con el PRI fuera de la presidencia. Mientras tanto, en cada proceso electoral se dedicaron a “cachar” a los prófugos priistas, chapulines que al no conseguir la candidatura por el PRI recibían la oportunidad en el PAN o en el PRD, algunos eran cuadros con convocatoria popular y triunfaban, de esa manera la base de los partidos de oposición se fue ensanchando. El fenómeno persiste, unos van del PRD a Morena, y no pocos del PAN siguen esas huellas. Morena los recibe, les da el alpiste pero sacrifica a su militancia porque su estrategia es ganar ahora o nunca.