Línea Caliente

Por Edgar Hernández*

Al término de las precampañas e inicio de las intercampañas –puro cuento estatutario- resulta indiscutible que el efecto Peje en Veracruz tiene y como mucho en primer lugar al aspirante gubernamental Cuitláhuac García.

Aun sin considerar las encuestas que colocan al moreno 11 puntos arriba del azulperredista Miguel Angel Yunes Márquez, hijo del gobernador, el distinguido Cuitláhuac –quien ni picha, ni cacha, pero si batea- resulta altamente beneficiario de la marca.

“Cui”, como coloquialmente se le conoce no hace campaña, ni la necesita; no gusta de los mítines masivos más que cuando viene Andrés Manuel López Obrador, y carece de ideas, solo trae ocurrencias.

No tiene carisma, pero está arriba.

Lleva una extraña vida solitaria y su soltería lo tiene bajo sospecha más de cara a la lonja veracruzana tan conservadora que exige saber tu vida al derecho y al revés.

Es puntero y todo indica que esa postura lo llevará a la gubernatura aun cuando amplias mayorías guardan el temor de que será un pésimo gobernante, que su equipo de trabajo estará integrado por fuereños y que sumirá en la miseria a amplios poblacionales dado el antecedente del manejo oscuro de los recursos financieros de parte de Morena.

Cuitláhuac va por 1.3 millones de votos de cara al antecedente electoral de haber alcanzado su partido, Morena, en la última elección 810 mil sufragios. Es decir, el trecho para alcanzar la gubernatura no es inalcanzable de cara al voto de castigo contra el PAN de Miguel Angel Yunes Linares dados su pésimo gobierno.

Va a la cabeza y muy probablemente mantendrá ese perfil rumbo al primero de julio, día de la elección, dado que no es atrapable, manejable o comprable el voto silencioso que es más efectivo que el corporativo del PAN o el PRI.

Y en este amigo, Cuitláhuac García, su estrategia de campaña se finca en no hacer campaña, ni acudir a mítines monstruo, es más, ni ir a la Parroquia a muestrearse.

Cuando alcanzó la diputación federal solo esperó en la sala de su casa que se cumplieran los tiempos, acudir a votar y ya victorioso irse al congreso nacional.

De ese tamaño es el efecto Peje en Veracruz.

Hay quien incluso, sobre todo en la gente de escasa cultura política o electoral, cierta que el día de la votación acudirá a sufragar por el próximo gobernador Andrés Manuel López Obrador y no por Cuitláhuac.

Por eso a Cuitláhuac los periodicazos le hacen lo que el viento a Juárez. Al moreno ni siquiera le interesa Pepe Yunes. Es más su lucha electoral tampoco será contra Miguel Angel Yunes Márquez, a quien apoda el “bodoque”, sino contra el papá del chavo, el gobernador.

Para los siguientes tres meses y cacho “Cui” no trae una agenda definida. Su agenda es la del Peje… y hace bien ya que no cae bien entre la ciudadanía, digamos los clasemedieros y fifis.

Así, Veracruz por ser la tercera reserva electoral nacional resulta de singular importancia para Andrés Manuel.

Dos razones lo llaman a no abandonar el bastión: los 1.5 millones de votos que presume alcanzará en esta tierra para su causa presidencial y venir a echar pleito con su rival número uno, Miguel Angel Yunes Linares.

Nuevos trenzamientos Peje/Yunes permitirán saber que tan guango es el viejo y si sus arrugas sirven para correas y del lado contrario también saber si Yunes Linares, por fin, cimbrará a México.

Hoy por lo pronto no puede escapar al morbo colectivo el futuro del señor Yunes Linares en caso de que llegue el Peje a la silla presidencial. Esa carpeta azul saldrá a cuento pero ya en manos de la PGR.

Se sabrá asimismo que tan fuerte es la hoy oculta alianza entre Morena y Fidel Herrera, y de qué tamaño sería el apretón del viejo guango contra el alcalde de Veracruz, Fernando Yunes y del hermano Miguel Angel en dado caso de que ganara la plaza y llegara a la gubernatura.

¿Quién será el próximo acompañante de Javier Duarte en el Reclusorio Norte a partir del primero de diciembre es la pregunta que flota en los mentideros políticos?

Tiempo al tiempo.

*Premio Nacional de Periodismo