Hace algunos días, el analista, Juan Pardiñas, escribió en Reforma un interesante comentario respecto al fenómeno electoral del que asegura nada está escrito hasta que se cuentan los votos depositados el día de la jornada electoral, por lo cual las ventajas que se perciben previo a ese evento no dejan de ser votos en potencia. Y refiere lo sucedido en España en las elecciones de 2004, cuando “el Partido Popular llevaba cerca de ocho meses con una cómoda ventaja en las encuestas…” pero a cuatro días de la elección Al Qaeda atentó contra el sistema de trenes de Madrid y la confusión en el gobierno llevó al ciudadano a votar por el PSOE. “En octubre de 2016, 10 días antes de las elecciones presidenciales de Estados Unidos, el entonces director del FBI James Comey envió una carta al Congreso que cambió el destino político de Occidente”. Se acusaba a Hillary Clinton del uso de “servidores privados durante el tiempo en que Hillary Clinton fue Secretaria de Estado”. El resultado afectó las aspiraciones de la señora Clinton y encumbró a Trump en la presidencia de los EEUU. Lo dicho todavía nada para nadie.