El intenso dolor y la desesperación causada por la desaparición forzada de parientes y amigos induce a los deudos a buscar literalmente debajo de las piedras y donde sea necesario, en donde haya el menor indicio para encontrarlos. La búsqueda actual se centra en la Academia de Policía y sus alrededores, particularmente en la barranca “La Aurora”, presumen que en ese lugar la policía al servicio de Bermúdez inhumaba a los hoy desaparecidos. Será difícil que los detenidos confiesen el lugar de sus fechorías, sería ponerse la soga al cuello cuando buscan libertad por un resquicio en la ley. Triste paradoja veracruzana pues la población no solo debe cuidarse de los delincuentes sino de quienes portan placas de policía de corporaciones oficiales que no han sido plenamente depuradas.