Sus adversarios atribuyen al PRI todo lo malo de cuanto ocurre en México pero eluden reconocer sus méritos, entre otros el de una nación con vida institucional que se desarrolla por cauces de libertad y vía pacífica; por supuesto se han cometido serios retrasos como desigualdades sociales y altos índices de pobreza y qué decir de la corrupción. Se le imputa también el fenómeno de la partidocracia, pero esta es producto del sistema político en que participan todas las fuerzas políticas del país. La explicación del desgaste priista se encuentra en el largo periodo del PRI en el ejercicio del poder, las consecuencias de ese fenómeno no son exclusivas en el PRI porque el PAN, el PRD y ahora Morena una vez en el poder no quedan exentos de esos lastres. La culpa es del “pinche poder”, que aloca al más pintado.