Tomando como buena la explicación del dirigente estatal de Morena en Veracruz de que en ese partido aceptan la adhesión de políticos provenientes de corrientes ajenas a Morena por prurito “de buena fe” llegaremos a la conclusión que estamos ante un fenómeno político electoral inédito, porque además en Morena se les convierte en candidatos al senado o a una curul por la vía plurinominal, a pesar de que antaño se les calificó como “emblemas de la corrupción” y parte de la “mafia del poder”. como Napoleón Gómez Urrutia, ex dirigente del sindicato de mineros, quien salió del país para no ser aprehendido bajo acusaciones de corrupción, Germán Martínez Cázares, ex dirigente nacional panista, y Gabriela Cuevas antaño furibunda antipeje ahora candidata a diputada federal por Morena. Con ese bagaje podemos darnos idea de lo que ocurriría en Morena en caso de no obtener la presidencia de la república: ex priistas, ex panistas y ex perredistas peleándose por el control del ese partido. Una versión perfeccionada del PRD, pero sin tribus.