Dialogando
Abel Domínguez Camacho

 

Comentaba Jacinto que, siendo niño, su padre afirmaba que si no ibas a votar, algún día tendrías problemas para tramitar o actualizar tu pasaporte. Aunque renuente a los asuntos de la política votaba con esa motivación-obligación, a sabiendas de que tal vez nunca tramitaría un pasaporte; en el fondo, mi padre quería dar ejemplo de un deber cívico, así era el viejo, comenta Jacinto.

Se trataba de un cartón tipo cartilla militar al cual le ponían un sello o una inscripción que indicaba el deber cumplido en el proceso electoral, cartón que los viejos guardaban celosamente en un porta papeles plástico hasta el siguiente gran evento, realmente no tenía otro uso, que se recuerde.

Con los años surge la credencial de elector que ahora todos conocemos, emitida por el órgano electoral; tal credencial es muy esperada por los jóvenes que están por cumplir los 18 años, representa el pase al antro mas que la oportunidad de votar. La credencial para votar se ha convertido en un referente de identificación para todo tipo de trámite, “deme su IFE” suele decirte el interlocutor del otro lado del mostrador.

Esa tramitología que exige la credencial de elector da la apariencia de contribuir a la cultura del voto, todos necesitamos nuestro IFE entonces todos a votar. Previo a cualquier proceso electoral el órgano regulador pone en marcha un programa especial para tramitar la credencial a tiempo, con una bonita publicidad que alude a la responsabilidad ciudadana…son largas filas que, en el actual proceso, veremos hasta el 16 de abril fecha límite, sin embargo, ello tampoco contribuye a la cultura del voto.

A manera de ejemplo y de acuerdo a las estadísticas del OPLE Veracruz, en el proceso electoral 2015-2016, en la elección de gobernador se consigna un 45.81% de abstencionismo, 2,627,633 personas de la lista nominal no acudieron a las urnas; para la elección de diputados el abstencionismo se reflejó en el 46.33% de una lista nominal de 5,671,125 votantes potenciales. Un botón de muestra.

Derecho y obligación de sufragar tirado al cajón fundamentalmente por la decepción ciudadana en nuestros gobiernos, azules, verdes, rojos, morenos, TODOS han cambiado la aspiración de servir por el deseo de poder y de paso, joder; el día de la elección es un oportunidad para pasear o encerrarse a mirar tv sin que nos molesten y, si a eso se le suma la publicidad de posibles riesgos en la calle por la peligrosidad de tal o cual candidato, ya saben quién.

Desde la perspectiva electoral tenemos una democracia frágil, casi la mitad de la población en edad de votar y registrada en el INE, no acude a votar.

¿Cómo hacer del derecho al sufragio, una obligación?