Desde el café

Bernardo Gutiérrez Parra

Este martes el gobernador Miguel Ángel Yunes Linares asistió al anuncio de una regata internacional de veleros, que tendrá muy emocionados a los amantes de ese bello deporte, pero no al grueso de la sociedad veracruzana.

Ahí los reporteros le preguntaron sobre la alerta que lanzó el gobierno alemán a sus connacionales que visiten México y en especial Veracruz, y Yunes les echó en cara que pudiendo preguntar sobre algo verdaderamente importante como la regata, salieran con esa jalada.

¿Por qué le enojó la pregunta? Porque anda molesto desde hace unos días. ¿El motivo?  Su candidato a la gubernatura se está yendo para abajo en las encuestas.

Miguel Ángel Yunes Márquez comenzó bien su precampaña, pero sus bonos se cayeron en las últimas semanas al grado que hay encuestas que lo ponen seis y siete puntos por debajo de José Yunes Zorrilla y Cuitláhuac García.

Como coordinador real de la campaña de su hijo, Yunes Linares ha hecho una excelente chamba al grado que proporcionalmente hablando, está realizando más obra pública en 14 meses que Javier Duarte en todo su sexenio.

Solo que eso no ha bastado.

Sí, en efecto, la inseguridad ha bajado (apenas dos rayitas) pero eso no lo percibe una ciudadanía lastimada por los secuestros, robos, ejecuciones y desapariciones.

Yunes Linares habla de inversiones a futuro y lo que los desempleados quieren son trabajos para el presente. Cada veracruzano sin trabajo será un voto menos para su candidato.   

Todo eso ha mermado la credibilidad en el discurso de su hijo que para colmo de males ha sostenido que Veracruz es un estado tranquilo, en paz y con trabajo, lo cual está muy alejado de la realidad.

Pero además, y quizá ignorante de que en los primeros doce meses de este gobierno la criminalidad se disparó como nunca, el joven Yunes  provoca quisquillosos levantamientos de cejas cuando afirma que en seguridad, seguirá los pasos de sus papá.

Quiérase que no, la alerta del gobierno alemán a sus connacionales, pegó muy duro en el ánimo de un gobernador  que ya no sabe qué hacer para que su vástago suba en las preferencias electorales.

Evidentemente molesto por la pregunta contestó a los reporteros: “Para bien de los que queremos a Veracruz y para mal de los que quieren que le vaya mal, le quiero decir que la alerta de Alemania no es una alerta para no venir a Veracruz”.

Reiteró que la entidad es segura y sin duda los alemanes tomaron los datos basados en otras épocas, lo cual es una manera muy trillada de no aceptar la realidad.

Agregó que lo que está pidiendo el gobierno alemán es que sus paisanos se abstengan de recorrer los caminos rurales veracruzanos porque están en mal estado.

La primera parte de su comentario es cierta, no así la segunda.

Alemania no quiere que sus hijos viajen por nuestros caminos rurales por peligrosos y no porque estén en pésimas condiciones.

El mal estado de los caminos rurales lo tienen presente y no de ahora sino desde hace muchísimos años; quizá desde antes de que Hitler invadiera a Polonia.

Y si tantito me apuras lector aún desde más atrás; desde que Alexander von Humboldt recorrió el camino de Veracruz a la Ciudad de México y el pobre berlinés llegó con los glúteos y el espinazo deshechos por tanto brinco que sufrió durante el viaje.

bernardogup@nullhotmail.com