No asombra ni extraña pero es preocupante la acentuada polarización que se observa en el proceso electoral en marcha, o mejor, provocada por la querencia político-electoral al interior de los diversos sectores de la sociedad mexicana. El fenómeno ha penetrado en los medios de comunicación, según es posible advertir por las noticias que difunden no siempre apegadas a la realidad; así sucedió la tarde de ayer cuando por WhatsApp corrió la nota sobre el dinero que Duarte de Ochoa dio a Cuitláhuac García y, por otro lado, que diputados priistas pedían la destitución de Enrique Ochoa, versión ya desmentida por Carlos Iriarte, coordinador de los diputados en San Lázaro. Este acaecimiento introduce elementos adicionales al proceso electoral generando mayor incertidumbre y confusión en una ciudadanía atónita y contemplativa sobre cuanto hacen clase política y (ahora) ciertos medios de comunicación.