Cuánta razón le asistía a don Venustiano Carranza cuando aseguraba que “en política la primera concesión es la que cuenta” para referirse a los Tratados de Ciudad Juárez en los que Madero accedía a la formación de un gobierno de transición integrado por porfiristas y uno que otro revolucionario, la decena trágica fue la consecuencia. Lo mismo ocurre a la PGR en el caso de Elba Esther Gordillo a quien se le concedieron canonjías extraordinarias en su encarcelamiento domiciliario y de entrada se relajó su confinamiento y le quitaron el brazalete electrónico. Ahora, ella ha desafiado de nuevo al gobierno entrometiéndose en el SNTE, por lo cual la PGR le quiere limitar llamadas, lista de personas que la visitan y volver a colocarle el brazalete, de nada de esto hubiera habido necesidad pues exhibirá ánimo de castigo cuando debería ser la estricta aplicación de un mandato legal.