Jugando con la ignorancia de muchos mexicanos, personas oficiosas han emprendido una campaña de terror mediante llamadas telefónicas a eventuales electores, a quienes les avisan que “los rusos vienen a quitarnos nuestro petróleo”, si Andrés Manuel López Obrador queda como presidente y da marcha atrás a la reforma energética. La estrategia parece ideada por deficientes mentales o para engañar a niños, aunque no se sabe aún qué efecto tendrá, dada la consabida ignorancia de muchos ciudadanos en materia política. Sin duda pretende repetir el desprestigio televisivo logrado por el sistema pri-panista hace 6 años, cuando el espacio sonoro fue invadido por aquella cantaleta de que “López Obrador es un peligro para México”. Fuera de intentar una defensa de López Obrador, lo relevante es destacar la guerra sucia preelectoral, donde se propagan descaradamente mentiras y se manipulan hechos para torcer las verdades. Es lo mismo que las fotografías y videos donde se ve a Anaya y Yunes Linares cuando eran agredidos por los 400 Pueblos el año antepasado. Esos materiales son ahora presentados simplemente como que jarochos agreden a Anaya y Yunes, intentando acreditar que es un hecho actual o reciente. Pero aún más relevante es presenciar el hecho histórico e inconcebible de que regresa a México una vieja y repugnante conocida: la empresa Shell, una de las compañías expulsadas del país en 1938 por el gigantesco presidente Lázaro Cárdenas, cuando expropió el petróleo. Shell acaba de obtener 9 de 19 contratos para explotar yacimientos mexicanos en el Golfo de México, en lo que es la mayor licitación petrolera del país. Es decir, nuestro petróleo no será para Rusia, sino para Estados Unidos, Inglaterra y Holanda. ¿Alguien pensará que eso nos dignifica?